Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses
Pablo, apóstol de Jesucristo por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los creyentes de Colosas, hermanos fieles en Cristo.
Que Dios, nuestro Padre, les conceda gracia y paz.
En nuestras oraciones damos siempre gracias por ustedes a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, al tener noticia de la fe en Cristo Jesús y del amor que muestran a todos los creyentes.
Los anima a ello la esperanza del premio que tienen reservado en el cielo y que han conocido por medio del mensaje evangélico que es palabra verdadera.
Un mensaje que ha llegado hasta ustedes y que sigue extendiéndose y dando fruto, tanto en el mundo entero como entre ustedes desde el día mismo en que tuvieron noticia de la gracia de Dios y la experimentaron de verdad.
Así se lo enseñó nuestro querido compañero Epafras, que hace nuestras veces actuando como fiel servidor de Cristo. Él fue también quien nos contó cómo se aman en el Espíritu.
R/. Por siempre jamás, Señor,
confío en tu amor.
Pero yo soy frondoso olivo
en la morada de Dios
y por siempre jamás
confío en su amor. R/.
Yo siempre te alabaré
por lo que has hecho
y proclamaré tu buen nombre
ante los que te son fieles. R/.
Lectura del santo evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, Jesús fue a casa de Simón.
La suegra de Simón estaba enferma, con fiebre muy alta, y rogaron a Jesús que la curase.
Jesús, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y la fiebre desapareció. La enferma se levantó inmediatamente y se puso a atenderlos.
A la puesta del sol, llevaron ante Jesús toda clase de enfermos, y él los curaba poniendo las manos sobre cada uno.
Muchos estaban poseídos por demonios, que salían de ellos gritando:
—¡Tú eres el Hijo de Dios!
Pero Jesús los increpaba y no les permitía que hablaran de él, porque sabían que era el Mesías.
Al hacerse de día, Jesús salió de la ciudad y se retiró a un lugar solitario.
La gente estaba buscándolo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para impedir que se fuera de allí.
Pero Jesús les dijo:
—Tengo que ir también a otras ciudades, a llevarles la buena noticia del reino de Dios, pues para eso he sido enviado.
Y andaba proclamando el mensaje por las sinagogas de Judea.
Por medio del Señor Jesús es como llegan los hombres a la plena verdad sobre Dios, sobre sí mismos y sobre el mundo. En él se realiza la vocación de Adán a la shalôm originaria. El anuncio de su Evangelio a las muchedumbres parece querer decir, en primer lugar, que existe en el espacio creado la posibilidad de vivir en armonía con nuestro propio cuerpo, con el espíritu que hay en nosotros, con los hermanos y, naturalmente, con Dios mismo. Ahora bien, este anuncio no tiene nada que ver con una especie de «gnosis» que pretenda revelar al hombre su potencial, sus posibilidades de autocuración.
Jesús es la presencia misericordiosa de un Padre que se inclina sobre las llagas de sus hijos perdidos, que sale en su busca, casi a «descubrir» el mal allí donde se esconda; mas para llevar esto a cabo muestra que tiene necesidad de la obra de los que le han reconocido como el Salvador. Escuadras innumerables de anunciadores de la verdad, algunos muy conocidos, otros perfectamente anónimos: son los que pidieron a Jesús por la suegra de Pedro (Lc 4,38), los que le llevaban a sus enfermos de todo tipo (v. 40), Epafras y sus colaboradores en el ministerio (Col 1,8). Todos éstos, y muchísimos otros, han profesado su fe en Jesucristo con gestos o palabras, y no sólo han encontrado en él el sentido de su propia existencia, sino que se han convertido en mediadores de salvación para algún pariente, vecino, amigo, conciudadano, menesteroso; en suma, para el prójimo.
| Blanco | Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires. |
| Morado | Este color simboliza preparación espiritual. Simboliza humildad, penitencia, deseo y dolor. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. Además, en las celebraciones penitenciales y de difuntos. |
| Verde | Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos). |
| Rojo | Asociado a la sangre y al fuego, es color del corazón: denota pasión, vida, pentecostés y martirio. Es usado principalmente en el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, Pentecostés y en las fiestas de mártires. Además, en la administración del sacramento de la Confirmación. |