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Martes de la 1ª Semana de Cuaresma

Anteriormartes, 23 de febrero de 2021 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Isaías 55, 10-11
33, 4-5. 6-7. 16-17- 18-19
Mateo 6, 7-15
Liturgia
Color Morado
Ciclo B
Semana Salterio I
Policarpo, obispo de Esmirna
Cita del día

Orar es hoy, para muchos cristianos, una empresa difícil. Hay quien la escamotea aduciendo que no sirve o que “trabajar es orar”; hay quienes la arrinconan excusándose por no encontrar tiempo para orar, y hay quienes reconocen la dificultad real pero no oran porque no saben qué decir. Tampoco faltan, entre los más devotos, los que “usan muchas palabras como los paganos”, pidiendo sólo cosas buenas en apariencia. Para todos estos, Jesús desplaza la clave del problema: no se trata de orar para satisfacer determinadas necesidades, sino para descubrir que Dios es Padre y llama a todos los hombres a la comunión de amor con él y en él. Por consiguiente, orar no es una cuestión de decir cosas, sino una cuestión de amor, que puede expresarse con palabras, pero también en silencio, y que progresivamente va acaparando toda la vida convirtiéndola en una sola e incesante oración.
La Palabra eficaz que envía Dios a la atierra vuelve a él después de haber cumplido su designio; se ha hecho carne, es Jesús: cualquier palabra suya encierra un poder extraordinario. Es él quien nos dice: “Vosotros orad así: ‘Padre nuestro’”. Pidamos, pues, a Cristo que nos enseñe a repetir la oración con su mismo corazón, para que crezca en nosotros, día tras día, el amor filial y confiado con nuestro Padre celestial y con la oración crezca la caridad, que se traduce en perdón con los hermanos. Entonces nuestra tierra fecundada con la Palabra producirá frutos de vida nueva, dará pan de misericordia para saciar el hambre de toda la humanidad.
 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Isaías 55, 10-11

Lectura del libro de Isaías

Así dice el Señor:
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo
y no vuelven sin antes empapar la tierra,
preñarla de vida y hacerla germinar,
para que dé simiente al que siembra
y alimento al que ha de comer,
así será la palabra que sale de mi boca,
no volverá a mí sin cumplir su cometido,
sin antes hacer lo que me he propuesto:
será eficaz en lo que la he mandado.

Salmo:
33, 4-5. 6-7. 16-17- 18-19

R/. El Señor libra de todas sus angustias a los justos.

      Glorifiquen conmigo al Señor,
          ensalcemos su nombre todos juntos.
          Yo busqué al Señor y me respondió,
          me libró de todos mis miedos. R/.

      Quienes lo miran, se llenan de luz
          y no se sonrojan sus rostros.
          Clama el humilde y el Señor lo escucha,
          de todas sus angustias lo salva. R/.

      La mirada del Señor está sobre los justos,
          sus oídos junto a su grito de socorro;
          el Señor se encara con los malhechores
          para borrar de la tierra su recuerdo. R/.

      Gritan y el Señor los escucha,
          de todas sus angustias los libra.
          El Señor está cerca de los afligidos,
          salva a los que están tristes. R/.

Evangelio:
Mateo 6, 7-15

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Cuando oren, no se pongan a repetir palabras y palabras; eso es lo que hacen los paganos imaginando que Dios los va a escuchar porque alargan su oración. No sean iguales a ellos, pues el Padre sabe de qué tienen necesidad aun antes que le pidan nada. Ustedes deben orar así:
        Padre nuestro, que estás en los cielos,
        santificado sea tu nombre.
        Venga tu reino.
        Hágase tu voluntad en la tierra
        lo mismo que se hace en el cielo.
        Danos hoy el pan que necesitamos.
        Perdónanos el mal que hacemos,
        como también nosotros perdonamos
        a quienes nos hacen mal.
        No nos dejes caer en tentación,
        y líbranos del maligno.

Porque, si ustedes perdonan a los demás el mal que les hayan hecho, también les perdonará a ustedes el Padre celestial. Pero, si no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará los pecados que hayan cometido.

Color morado
Este color simboliza preparación espiritual. Simboliza humildad, penitencia, deseo y dolor. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. Además, en las celebraciones penitenciales y de difuntos.
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