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Jueves de la Octava de Pascua

Anteriorjueves, 20 de abril de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 3, 11-26
8, 2a y 5. 6-7. 8-9
Lucas 24, 35-48
Liturgia
Color Blanco
Ciclo A
Semana Salterio I
Sulpicio
Comentario del día

Los discípulos de Emaús cuentan lo sucedido a los once apóstoles. Jesús se les aparece: ellos se atemorizan pensando que es un fantasma. Jesús les pide que vean y toquen sus manos y sus pies. Les explica las Escrituras y les parte el pan. Les constituye en testigos de su resurrección.
El texto deja entrever que algunos pensaban en la resurrección de Jesús similar a la aparición de un fantasma. El evangelista insiste en que Jesús resucitado es Jesús crucificado: es él mismo. Les pide que le toquen los agujeros de las manos y de los pies: es él en persona. La fe cristiana no es nunca asimilable a las apariciones esotéricas. Es una fe unida al discipulado de Jesús.
Que seamos hoy nosotros, Padre Dios, discípulos de tu hijo crucificado y resucitado.

Cita del día

Habla Pedro de la segunda venida de Jesús como Mesías, y la presenta como la que nos trae los «los tiempos de la consolación», «los tiempos de la restauración de todas las cosas». Propone una visión amplia y solemne de la historia de Israel, una historia que es un camino hacia los días de Jesús, el consolador de Israel y el restaurador de todas las cosas. Todo concurre a preparar este gran día de la bendición mesiánica sobre todas las cosas, a partir de Israel y hasta «todas las familias de la tierra», incluso a toda la creación. La respiración de la Iglesia ya es universal desde el comienzo, e incluye toda la realidad redimida por la cruz de Cristo. 
Pedro extiende la mirada al futuro de Dios con el optimismo de quien sabe que la resurrección es el hecho decisivo, aunque también con la conciencia de que habrá un acto final, donde el misterio salvífico de la resurrección será revelado en plenitud y extendido a todos los pueblos y a toda la creación. Se enuncia ya aquí el ya y el todavía no de la historia cristiana: ésta se mueve entre el «ya» de la pascua y el «todavía no» de la reconstrucción definitiva de todas las cosas. Entre ambos límites se sitúa el tiempo oportuno para la conversión, para hacernos dignos de las bendiciones mesiánicas, las ya realizadas y las que vendrán.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 3, 11-26

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 

En aquellos días, como el paralítico curado no se separaba de Pedro y de Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, se congregó en tropel alrededor de ellos en el pórtico que llaman «de Salomón». Pedro, al ver esto, habló así al pueblo: 
—Israelitas, ¿por qué se sorprendan de este suceso? ¿Por qué nos miran como si hubiera sido nuestro poder o nuestra religiosidad lo que ha hecho andar a este hombre? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha colmado de honor a Jesús, su siervo, a quien, por cierto, ustedes mismos entregaron a las autoridades y rechazaron ante Pilato cuando ya este había decidido ponerlo en libertad. 
Rechazaron al santo y al justo, para pedir a cambio la libertad de un asesino. Mataron así al autor de la vida; pero Dios lo ha resucitado, y nosotros somos testigos de ello. 
Pues bien, por creer en Jesús se le han fortalecido las piernas a este hombre que están viendo y que ustedes conocen. La fe en Jesús le ha devuelto totalmente la salud, como pueden comprobar. 
No obstante, hermanos, sé que tanto ustedes como sus dirigentes actuaron por ignorancia. Pero Dios cumplía de este modo lo que había anunciado por medio de los profetas en lo que se refiere a los sufrimientos que su Mesías había de padecer. 
Por tanto, conviértanse y vuelvan a Dios, para que sus pecados les sean borrados. Así hará venir el Señor una era de tranquilidad, y enviará de nuevo al Mesías que previamente les había destinado, es decir, a Jesús. Pero ahora es preciso que Jesús permanezca en el cielo hasta que llegue el momento en que todo sea restaurado, según declaró Dios en época precedente por medio de sus santos profetas. 
Ya Moisés dijo al respecto: El Señor, el Dios de ustedes, les va a suscitar un profeta de entre ustedes mismos, como hizo conmigo. Tienen que prestar atención a todo lo que les diga, pues quien no haga caso a ese profeta será arrancado del pueblo. Y también todos los profetas, de Samuel en adelante, pronosticaron los acontecimientos actuales. 
Y ustedes son los herederos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con sus antepasados cuando dijo a Abrahán: Tu descendencia será fuente de bendición para toda la humanidad. Así que Dios, después de resucitar a su siervo, lo ha enviado primero a ustedes a fin de que se les convierta en bendición y todos y cada uno se aparten del mal.

Salmo:
8, 2a y 5. 6-7. 8-9

R/. Señor, Dios nuestro, 
          ¡qué admirable es tu nombre 
          en toda la tierra! 

      Señor Dios nuestro, 
          ¿qué es el mortal para que te acuerdes de él, 
          el ser humano para que de él te ocupes? R/. 

      Lo has hecho algo inferior a un dios, 
          lo has revestido de honor y de gloria, 
          lo has puesto al frente de tus obras, 
          todo lo has sometido a su poder. R/. 

      El ganado menor y mayor, todo él, 
          y también los animales del campo, 
          los pájaros del cielo, los peces del mar 
          y cuanto surca los senderos de los mares. R/.

Evangelio:
Lucas 24, 35-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

En aquel tiempo, los discípulos contaban lo que les había sucedido en el camino y cómo habían reconocido a Jesús cuando partía el pan. 
Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: 
—¡La paz sea con ustedes! 
Sorprendidos y muy asustados, creían estar viendo un fantasma. Pero Jesús les dijo: 
—¿Por qué se asustan y por qué dudan tanto en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo mismo. Tóquenme y mírenme. Los fantasmas no tienen carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo. 
Al decir esto, les mostró las manos y los pies. Pero aunque estaban llenos de alegría, no se lo acababan de creer a causa del asombro. Así que Jesús les preguntó: 
—¿Tienen aquí algo de comer? 
Le ofrecieron un trozo de pescado asado, que él tomó y comió en presencia de todos. 
Luego les dijo: 
—Cuando aún estaba con ustedes, ya les advertí que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos. 
Entonces les abrió la mente para que comprendieran el sentido de las Escrituras. Y añadió: 
—Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón de los pecados. 
Ustedes son testigos de todas estas cosas.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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