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Lunes de la 3ª semana de Cuaresma

Anteriorlunes, 20 de marzo de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
2 Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16
88, 2-3. 4-5. 27 y 29
Romanos 4, 13. 16-18. 22
Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Liturgia
Color Blanco
Ciclo A
Semana Salterio S
Eufemia
Comentario del día

La figura de José siempre ha sido entrañable, admirada y respetada. El evangelio le presenta como el hombre bueno y justo que está atento a la voluntad de Dios para cumplirla sin demora. Así, escucha al Dios que se le revela en sueños y acata con prontitud sus mandatos. Es prototipo de la persona que se pone a disposición de Dios para llevar adelante el plan de salvación.
La devoción a san José ha estado presente en la Iglesia desde los primeros siglos y se arraigó entre los obreros en el siglo XIX. Se le ruega como intercesor de un gran número de virtudes: humildad, paciencia, fidelidad, amor dedicado, responsabilidad, trabajo...
Te confiamos hoy, san José, a todos los trabajadores. Alcanza para nosotros tus virtudes, de modo que juntos construyamos un mundo más humano. Presenta también ante el Señor a quienes buscan un trabajo digno, suplica por que termine la explotación laboral.

Cita del día

Los fragmentos de la Escritura nos ofrecen un marco histórico y profético, es decir, nos hablan de una historia verdadera, en la que, sin embargo, ha subintrado la acción de Dios según un designio que recorre todo el mensaje bíblico.
En el fondo de la primera lectura y en el centro del evangelio aparece la figura de José, llamado «hombre justo» (Mt 1,19). Esta justicia debe verse, como sugiere la segunda lectura, en la acogida con ánimo agradecido y conmovido del don de la fe, en la rectitud interior y en el respeto a Dios y a los hombres, a la Ley y a los acontecimientos.
A José le resulta difícil aceptar esa paternidad que no es suya y, después, la enorme responsabilidad que supone ser el maestro y el guía de quien habría de ser un día el Pastor de Israel. Respeto, obediencia y humildad figuran en la base de la «justicia» de José, y esta actitud interior suya –junto a su misión, única y maravillosa– le han situado en la cima de la santidad cristiana, junto a María, su esposa.
José brilla sobre todo por estas actitudes radicalmente bíblicas, propias de los grandes hombres elegidos por Dios para misiones importantes, que siempre se consideraban indignos e incapaces de las tareas que Dios les había confiado (baste con pensar en Abrahán, Moisés, Isaías, Jeremías...). Dios sale, después, al encuentro de estos amigos suyos otorgándoles fortaleza y fidelidad.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Propio de los santos - I Lectio Divina para cada día del año: Propio de los santos - I

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
2 Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

Lectura del segundo libro de Samuel

En aquellos días, Natán recibió este mensaje del Señor:
—Ve a decir a mi siervo David: «Esto dice el Señor: Cuando tu vida se acabe y descanses con tus antepasados, mantendré a tu descendencia, a un vástago salido de tus entrañas, y consolidaré su reino. Él construirá una casa en mi honor y yo consolidaré para siempre su trono real. Yo seré su padre y él será mi hijo. 
Tu casa y tu reino se mantendrán permanentemente ante mí y tu trono quedará consolidado para siempre».

Salmo:
88, 2-3. 4-5. 27 y 29

R/. Su linaje será perpetuo.

      El amor del Señor cantaré eternamente,
          proclamaré tu fidelidad por generaciones.
          Así dije: «Para siempre se alza el amor,
          en el mismo cielo tu fidelidad sustentas». R/.

      Con mi elegido he sellado un pacto,
          esto he jurado a mi siervo David:
          «Afianzaré tu linaje eternamente,
          mantendré tu trono por generaciones». R/.

      Él me dirá: “Tú eres mi padre,
          mi Dios, el refugio que me salva”.
          Mi bondad lo protegerá siempre,
          mi pacto con él será firme. R/.

Segunda lectura:
Romanos 4, 13. 16-18. 22

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:
Dios prometió a Abrahán y a sus descendientes que recibirían en herencia el mundo entero. Y no vinculó tal promesa a ley alguna, sino a la fuerza salvadora de la fe.
Por eso, la promesa está vinculada a la fe, de manera que, al ser gratuita, quede asegurada para todos los descendientes de Abrahán, no solo para los que pertenecen al ámbito de la ley, sino también para los que pertenecen al de la fe de Abrahán que es nuestro padre común, como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchos pueblos. Y lo es ante Dios en quien creyó, el Dios que infunde vida a los muertos y llama a la existencia a lo que no existe. 
Esperando incluso cuando parecía cerrado el camino a la esperanza, creyó Abrahán que llegaría a convertirse en padre de muchos pueblos, según lo que Dios le había prometido: Así será tu descendencia. 
Esto precisamente le valió para ser amigo de Dios.

Evangelio:
Mateo 1, 16. 18-21. 24a

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Jacob fue el padre de José, el marido de María. Y María fue la madre de Jesús, que es el Mesías. 
El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así:
María, su madre, estaba prometida en matrimonio a José; pero antes de convivir con él quedó embarazada por la acción del Espíritu Santo. 
José, su esposo, que era un hombre justo, no quiso denunciarla públicamente, sino que decidió separarse de ella de manera discreta. Estaba pensando en esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 
—José, descendiente de David, no tengas reparo en convivir con María, tu esposa, pues el hijo que ha concebido es por la acción del Espíritu Santo. Y cuando dé a luz a su hijo, tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 
Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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