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Lunes de la 29ª Semana del T.O

Anteriorlunes, 19 de octubre de 2020 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Efesios 2, 1-10
99, 2. 3. 4. 5
Lucas 12, 13-21
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio I
Pedro de Alcántara

Cita del día

No sólo para los israelitas y los paganos convertidos de Éfeso, sino también para mí, que vivo en una sociedad que ha vuelto a ser pagana, es importante que el camino de crecimiento espiritual se desarrolle sobre todo bajo la enseña de la vigilancia. Sólo si vigilo los «deseos» y los «apetitos de la carne» (siempre dispuestos a levantarse desde la raíz amarga de la codicia que anida en los rincones de mi corazón) podré ser un hombre libre, una mujer libre. Sólo si, a la luz del Espíritu Santo, me ejercito en discernir en mí entre los deseos buenos y los deseos malos, entre la voluntad buena y la voluntad mala, sabré administrar los dones de Dios –tanto materiales como espirituales–: no en virtud de la avidez egoísta o del orgullo espiritual, sino en virtud del Reino de Dios y de su justicia que es santidad. 
Jesús nos ha recomendado que no acumulemos tesoros en la tierra, sino en el cielo, y nos ha hecho conscientes de que allí donde consideremos que está nuestro tesoro, allí estará constantemente nuestro corazón (cf. Mt 6,19ss). En consecuencia, es importante que, especialmente en las profundidades del corazón, nos mantengamos libres de los «apetitos de la carne», aprendiendo a comprender –como decía Isaac de Nínive–«cuánta amargura hay escondida en la dulzura del mundo» (Cent. I,35). Entonces, revigorizados por el Espíritu, nos será posible «crecer» en la vida espiritual, que consiste en «hacerse rico ante Dios», es decir, en aprender el arte de vivir amando, en la entrega generosa y alegre de nosotros mismos.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Efesios 2, 1-10

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 

Hermanos: 
Tiempo hubo en que las culpas y pecados de todos ustedes los mantenían en estado de muerte. Era el tiempo en que seguían los torcidos caminos de este mundo y las directrices del que está al frente de las fuerzas invisibles del mal, de ese espíritu que al presente actúa con eficacia entre quienes se hallan en rebeldía contra Dios. Así vivíamos también todos nosotros en el pasado: sometidos a nuestras desordenadas apetencias humanas, obedientes a esos desordenados impulsos del instinto y de la imaginación, y destinados por nuestra condición a experimentar, como los demás, la ira de Dios. 
Pero la piedad de Dios es grande, e inmenso su amor hacia nosotros. Por eso, aunque estábamos muertos en razón de nuestras culpas, nos hizo revivir junto con Cristo —¡la salvación es pura generosidad de Dios!—, nos resucitó y nos sentó con Cristo Jesús en el cielo. Desplegó así, ante los siglos venideros, toda la impresionante riqueza de su gracia, hecha bondad para nosotros en Cristo Jesús. 
En efecto, ustedes han sido salvados gratuitamente mediante la fe. Y eso no es algo que provenga de ustedes; es un don de Dios. No es, pues, cuestión de obras humanas, para que nadie pueda presumir. Lo que somos, a Dios se lo debemos. Él nos ha creado por medio de Cristo Jesús, para que hagamos el bien que Dios mismo nos señaló de antemano como norma de conducta.

Salmo:
99, 2. 3. 4. 5

R/. El Señor nos ha hecho y a él pertenecemos.

      Aclama al Señor, tierra entera, 
          sirvan al Señor con alegría, 
          acudan con gozo a su presencia. R/. 

      Sepan que el Señor es Dios: 
          él nos ha hecho y a él pertenecemos; 
          somos su pueblo, el rebaño que apacienta. R/. 

      Crucen sus puertas dando gracias, 
          sus atrios con alabanzas; 
          denle gracias y bendigan su nombre. R/. 

      Porque el Señor es bueno, 
          su bondad perdura por siempre, 
          su fidelidad por generaciones. R/.

Evangelio:
Lucas 12, 13-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, uno de entre la gente dijo a Jesús:
—Maestro, dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo.
Jesús le contestó:
—Amigo, ¿quién me ha puesto por juez o repartidor de herencias entre ustedes?
Y, dirigiéndose a los demás, añadió:
—Procuren evitar toda clase de avaricia, porque la vida de uno no depende de la abundancia de sus riquezas.
Y les contó esta parábola:
—Una vez, un hombre rico obtuvo una gran cosecha de sus campos. Así que pensó: «¿Qué haré ahora? ¡No tengo lugar bastante grande donde guardar la cosecha!
¡Ya sé qué haré!
Derribaré los graneros y haré otros más grandes donde pueda meter todo el trigo junto con todos mis bienes. Luego podré decirme: tienes riquezas acumuladas para muchos años; descansa, pues, come, bebe y diviértete».
Pero Dios le dijo:
«¡Estúpido! Vas a morir esta misma noche. ¿A quién le aprovechará todo eso que has almacenado?».
Esto le sucederá al que acumula riquezas pensando solo en sí mismo, pero no se hace rico a los ojos de Dios.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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