Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Zona personal
ok
ok Avanzado
Mi cesta
Vacía
Tienda Digital EVD Catálogo General Revista Eucaristía Revista Concilium Revista Reseña Bíblica Catalogo Tiempos de Familia Videos

Viernes de la 5ª Semana de Pascua

Anteriorviernes, 19 de mayo de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 15, 22-31
56, 8-9. 10-12
Juan 15, 12-17
Liturgia
Color Blanco
Ciclo A
Semana Salterio I
Pedro Celestino

Jesús culmina su enseñanza: este es su mandamiento: que nos amemos «como» él nos ha amado. El amor verdadero llega a dar la vida por los amigos. Nosotros no somos «siervos» sino amigos. No somos quienes elegimos, sino que somos elegidos por Jesús.
Jesús revela que solo el amor salva. Un amor que se hace efectivo en la entrega radical y hasta el final. Un amor que revela su relación con cada uno de nosotros: somos sus amigos, no sus siervos. Nuestra amistad con Jesús está condicionada a que nos dejemos abrazar por este amor: si hacéis lo que yo os mando. Entrar en esta dinámica de amor que se entrega, de amistad y no de servidumbre, es entrar en el Evangelio.
Que aprenda que el amor es perdón, es reconciliación, es misericordia, todo en humildad.

Cita del día

«Mi mandamiento», el que resume todos los otros, el que distingue a un discípulo de Jesús de todos los demás, el que Juan llamará también «mandamiento nuevo», el típico e inconfundible de Jesús, es sencillo y exigente: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado». Seguir a Jesús consiste en amar al hermano hasta dar la vida por él, precisamente como hizo Jesús, el Hijo que bajó para dar la vida por mí.
Dar la vida no significa sólo «morir» por los hermanos. Puede ser incluso hermoso y deseado, en ciertos momentos en que sentimos en nosotros un particular impulso de generosidad. Dar la vida significa gastar nuestra propia vida para que sean felices los que viven junto a mí. Significa que cada mañana debo preguntarme cómo puedo hacer para no ser una carga para los que viven conmigo. Significa soportar sus silencios y sus «malas caras», aceptar los límites de su carácter, no extrañarse de sus contradicciones ni de sus pecados. Significa aceptar a mi prójimo tal como es, y no tal como debería ser.

 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 15, 22-31

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, los apóstoles y los demás dirigentes, con la aprobación de toda la Iglesia, decidieron escoger algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía junto con Pablo y Bernabé. Eligieron a dos hombres de prestigio entre los hermanos: Judas Barsabás y Silas, a quienes encomendaron entregar esta carta:
«Los apóstoles y los demás hermanos dirigentes envían saludos a sus hermanos no judíos de Antioquía, Siria y Cilicia. 
Hemos tenido conocimiento de que algunos de aquí, sin autorización por nuestra parte, los han inquietado a ustedes y los han preocupado con sus enseñanzas. Por tal motivo hemos resuelto por unanimidad escoger unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, quienes se han dedicado por entero a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les transmitirán de viva voz lo que les decimos en esta carta. Es decisión del Espíritu Santo, y también nuestra, no imponerles otras obligaciones, aparte de estas que juzgamos imprescindibles: abstenerse de lo que haya sido sacrificado a los ídolos, no comer carne de animales ahogados, no alimentarse de sangre, y no cometer ninguna clase de inmoralidad sexual. Ustedes harán bien en prescindir de todo esto. Queden con Dios».
Los delegados se pusieron en camino y llegaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la misiva. La lectura de su contenido proporcionó a todos gran alegría y consuelo.

Salmo:
56, 8-9. 10-12

R/. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

      Mi corazón está firme, oh Dios,
          se siente firme mi corazón.
          Voy a cantar, voy a tocar:
          ¡Despierta, corazón mío!
          ¡Despiértense, cítara y arpa,
          que yo despertaré a la aurora! R/.

      Te alabaré entre los pueblos, Señor,
          te cantaré entre las naciones,
          pues tu amor llega hasta el cielo,
          hasta el firmamento tu verdad.
          Oh Dios, álzate sobre los cielos,
          alza tu gloria sobre la tierra entera. R/.

Evangelio:
Juan 15, 12-17

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Mi mandamiento es este: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. 
El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos. 
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 
En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no está al tanto de los secretos de su amo. 
A ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre. No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que se pongan en camino y den fruto abundante y duradero. 
Así, el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
Editorial Verbo Divino ● Avda. Pamplona, 41, 31200 Estella (Navarra), España ● Tel. 948 55 65 11 ● Mail. evd(AT)verbodivino.es
Project by 3emultimedia