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Martes de la 15ª Semana del T.O

Anteriormartes, 18 de julio de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Éxodo 2, 1-15a
68, 3. 14. 30-31. 33-34
Mateo 11, 20-24
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio III
Federico
Comentario del día

Jesús increpa a las ciudades que rodean el lago y en las que había realizado la mayor parte de sus milagros: Cafarnaún, Betsaida y Corozaín. Las compara con tres ciudades: dos paganas (Tiro y Sidón, en Fenicia) y otra pecadora (Sodoma). Ellas son culpables por la dureza de su corazón.
Jesús no maldice, pues la maldición en la Biblia tiene connotaciones precisas negativas. Jesús se pone en la línea de los profetas que se lamentan por la dureza del corazón de los que reciben el mensaje (los «ayes»). Nosotros somos hoy esas «ciudades» que conocen el mensaje de Jesús y sin embargo se niegan a convertirse. Una llamada incisiva, por parte de Jesús, a nosotros.
Conozco tu mensaje, sé que tengo que escucharte con humildad, pero me encierro y endurezco mi corazón. ¡Transfórmame, Señor!

Cita del día

Moisés, salvado de las aguas, salvará después a su pueblo. Existe siempre una estrecha relación entre lo que se es y lo que se hace, entre lo que se experimenta y lo que se comunica. También el cristiano conoce esta experiencia fundamental. Se trata de algo que nos habla de una lógica humano-divina que no admite excepciones. Dirá san Pablo: «En otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Portaos como hijos de la luz, cuyo fruto es la bondad, la rectitud y la verdad» (Ef 5,8ss).
En el Nuevo Testamento aparece con frecuencia esta relación: si somos una cosa, de ahí se deben seguir una serie de consecuencias, o sea, el fruto de ese ser. Como decían los antiguos, «agere sequitur esse» («el obrar sigue al ser»). Si somos cristianos, debemos irradiar la luz propia de los cristianos, que no es otra que la de Cristo. Por consiguiente, si somos amados, debemos amar; si somos dichosos, debemos hacer dichosos a los otros, y si se nos ha anunciado la Palabra, nosotros debemos comunicarla asimismo a los demás.
Esta lógica procede de nuestra unión con Cristo: somos en él una nueva criatura, nos hemos convertido en hijos de Dios, y esto supone un nuevo estilo de vida que deriva de la nueva realidad que hemos adquirido por gracia divina. Nos han sido perdonados nuestros pecados; por consiguiente, también nosotros, como Cristo, debemos perdonar; hemos sido salvados por Cristo, de ahí que, como Cristo nos ha salvado a nosotros, también nosotros debamos procurar la salvación de los demás. La dignidad cristiana, procedente de nuestra inserción en Cristo Jesús, nos mueve a convertirnos para los otros en lo que Cristo ha sido para nosotros, nos induce a extender a los otros lo que nosotros hemos recibido.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Éxodo 2, 1-15a

Lectura del libro del Éxodo

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de su misma tribu; la mujer concibió y dio a luz un niño. Viendo que era hermoso, lo tuvo oculto durante tres meses;  pero no pudiendo esconderlo por más tiempo, tomó una canastilla de papiro, la calafateó con betún y brea, colocó en ella al niño y la dejó entre los juncos, a la orilla del río. 
La hermana del niño se quedó a poca distancia, para ver qué le sucedía.
En esto, la hija del faraón bajó a bañarse al río, y mientras sus doncellas la seguían por la orilla, vio la canastilla entre los juncos y ordenó a su sierva que se la trajera. 
Al abrirla, encontró un niño que estaba llorando. Y con lástima exclamó:
—¡Sin duda es un niño hebreo!
Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del faraón:
—¿Quieres que vaya a buscarte una nodriza hebrea para que amamante al niño?
La hija del faraón le respondió:
—Hazlo.
La muchacha fue a buscar a la madre del niño, a la que dijo la hija del faraón:
—Encárgate de este niño, críamelo y yo te pagaré.
La mujer se llevó al niño y lo crió.
Cuando el niño creció, se lo llevó a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo suyo, y le puso el nombre de Moisés, diciendo:
—«Yo lo saqué de las aguas».
Hecho ya un hombre, Moisés salió un día a visitar a sus hermanos y vio sus penalidades. También fue testigo de cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, hermano suyo de raza. 
Miró a uno y otro lado y, viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena. 
Al día siguiente volvió a salir y vio a dos hebreos que se estaban peleando. Le dijo al agresor:
—¿Por qué golpeas a tu compañero?
Y este le respondió:
—¿Quién te ha nombrado jefe y juez entre nosotros? ¿Acaso pretendes matarme, como mataste al egipcio?
Entonces Moisés tuvo miedo, pues pensó: «Sin duda el asunto se ha hecho público».
Y, en efecto, el faraón se enteró de lo que había ocurrido y ordenó que lo buscaran y lo ajusticiasen. Pero Moisés, huyendo de él, se refugió en la región de Madián.

Salmo:
68, 3. 14. 30-31. 33-34

R/. Humildes, busquen al Señor y vivirá su corazón.

      Me estoy hundiendo en un profundo cenagal
          y no tengo dónde apoyar el pie;
          me encuentro en el seno de las aguas
          y me arrastra la corriente. R/.

      Pero yo, Señor, te dirijo mi oración
          en el momento propicio.
          Oh Dios, por tu inmenso amor, respóndeme;
          por tu fidelidad, sálvame. R/.

      A mí, humilde y sufriente,
          que tu poder salvador, oh Dios, me proteja.
          Alabaré con canciones el nombre de Dios,
          con himnos de gratitud lo ensalzaré. R/.

      Que se alegren los humildes cuando lo vean,
          que se reanime el corazón de los que a Dios buscan.
          Porque el Señor escucha a los oprimidos,
          no desprecia a los cautivos. R/.

Evangelio:
Mateo 11, 20-24

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, los pueblos donde Jesús había hecho la mayor parte de sus milagros no se habían convertido. Entonces se puso a reprochárselo, diciendo:
—¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han realizado en medio de ustedes, ya hace mucho tiempo que sus habitantes se habrían convertido, y lo habrían demostrado con luto y ceniza. 
Por eso, les digo que Tiro y Sidón serán tratadas en el día del juicio con más clemencia que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿crees que vas a ser encumbrada hasta el cielo? ¡Hasta el abismo serás precipitada! 
Porque Sodoma no habría sido destruida si en ella se hubieran realizado los milagros que se han realizado en ti. 
Por eso, les digo que, en el día del juicio, Sodoma será tratada con más clemencia que tú.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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