Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Zona personal
ok
ok Avanzado
Mi cesta
Vacía
Tienda Digital EVD Catálogo General 2015-2016 Revista Eucaristía Revista Concilium Revista Reseña Bíblica Catalogo Tiempos de Familia Videos

Jueves de la 5ª Semana de Pascua

Anteriorjueves, 18 de mayo de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 15, 7-21
95, 1-2a. 2b-3. 10
Juan 15, 9-11
Liturgia
Color Blanco
Ciclo A
Semana Salterio I
Rafaela María Porras
Comentario del día

Comparación (como el Padre ama, así os amo) y exhortación: permaneced en mi amor. Reaparece la invitación a guardar los mandamientos como expresión de este amor. La consecuencia de cumplir esta invitación es la alegría profunda y completa.
Las personas somos débiles y tendemos a prometer cosas que no siempre somos capaces de cumplir o que intentamos cumplir pero nos cansamos. La constancia y la permanencia en aquello que es digno y noble tiene sus dificultades. Jesús nos recuerda que el Padre le ama a él y que él no puede sino amarnos a nosotros; también nosotros, como discípulos, entramos en esta vida mística de alegría, cuando permanecemos en este amor divino.
Que ante las dificultades de la vida, permanezca en tu amor, no por mis méritos sino por tu bondad, Señor.

Cita del día

«Os he dicho todo esto para que participéis en mi gozo y vuestro gozo sea completo» (v. 11): todos y cada uno de los discípulos están invitados a dejarse poseer por la alegría de Jesús, tras haberse dejado poseer por el amor de Dios. Mi existencia como discípulo consiste en dejar sitio a este amor divino, que es un amor «descendente», un amor que mueve al Padre a «entregar a su Hijo único» (Jn 3,16), un amor que mueve al Hijo a entregarse a sí mismo, un amor que mueve a los discípulos a hacer otro tanto, un amor que garantiza la «felicidad» del discípulo.
Cuando Jesús habla de las más que exigentes condiciones de este amor, dice claramente que son posibles porque este nuevo modo de amar procede de Dios. Es el amor mismo de Dios el que obra en mí, en ti, en todos los discípulos. Y no sólo eso, sino que recibiremos de Jesús «su» felicidad, la alegría que procede de haber amado como Dios ama, a través del impulso y de la imitación de Jesús. Se trata de algo que nada tiene que ver con el moralismo: aquí nos encontramos en la cima de la mística, de la mística de la acción, que implica la entrega de uno mismo e incluye ser poseídos del todo por el amor de Dios.

 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 15, 7-21

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, después de un largo debate, tomó Pedro la palabra y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
—Ustedes saben, hermanos, que hace tiempo me escogió Dios entre ustedes para que anuncie también el mensaje de la buena nueva a los no judíos, de modo que puedan abrazar la fe. Y Dios, que conoce el corazón humano, ha mostrado que los acepta al concederles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros. No ha hecho ninguna diferencia entre ellos y nosotros y ha purificado sus corazones por la fe. Así pues, ¿por qué quieren ahora poner a prueba a Dios, imponiendo a los creyentes una carga que ni sus antepasados ni nosotros mismos hemos podido soportar? No ha de ser así, pues estamos seguros de que es la gracia de Jesús, el Señor, la que nos salva tanto a nosotros como a ellos.
Toda la asamblea guardó silencio y se dispuso a escuchar la narración que Bernabé y Pablo hicieron de los prodigios y milagros que Dios había realizado por su conducto entre los no judíos. Al finalizar su relato, intervino Santiago para decir:
—Préstenme atención, hermanos: Simón ha contado cómo, desde el principio, Dios se ha preocupado de los no judíos, escogiendo entre ellos un pueblo para sí. Esto concuerda con las declaraciones de los profetas, pues la Escritura dice:
        Después de esto volveré
        y reconstruiré la derruida casa de David.
        Reconstruiré sus ruinas
        y la pondré de nuevo en pie.
        Buscarán así al Señor
        los que hayan quedado,
        junto con las naciones todas
        que han sido consagradas a mí.
        Así lo dice el Señor
        que realiza todas estas cosas,
        por él conocidas desde tiempo inmemorial.

Por esta razón —continuó Santiago—, estimo que no deben imponerse restricciones innecesarias a los que, no siendo judíos, se convierten a Dios. Pero ha de indicárseles por escrito que se abstengan de contaminarse con los ídolos, así como de toda clase de inmoralidad sexual, de alimentarse de sangre y de comer carne de animales ahogados. Porque en esas mismas ciudades hay desde hace ya mucho tiempo quienes leen y proclaman la ley de Moisés en las sinagogas todos los sábados.

Salmo:
95, 1-2a. 2b-3. 10

R/. Cuenten a los pueblos la gloria del Señor.

      Canten al Señor un cántico nuevo,
          que cante al Señor la tierra entera;
          canten al Señor, bendigan su nombre. R/.

      Pregonen su salvación día tras día.
          Pregonen su gloria entre las naciones,
          sus prodigios entre todos los pueblos. R/.

      Digan a las naciones: «El Señor es rey».
          El universo está seguro, no se derrumbará.
          Él juzgará con rectitud a los pueblos. R/.

Evangelio:
Juan 15, 9-11

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes. Permanezcan en mi amor. Pero solo permanecerán en mi amor si cumplen mis mandamientos, lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 
Les he dicho esto para que participen en mi alegría y la alegría de ustedes sea completa.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
Editorial Verbo Divino ● Avda. Pamplona, 41, 31200 Estella (Navarra), España ● Tel. 948 55 65 11 ● Mail. evd(AT)verbodivino.es
Project by 3emultimedia