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Viernes de la 4ª Semana de Pascua

Anteriorviernes, 17 de mayo de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 13, 26-33
2, 6-7. 8-9. 10-11
Juan 14, 1-6
Liturgia
Color Blanco
Ciclo C
Semana Salterio IV
Pascual Bailón

Cita del día

Jesús también me dice a mí hoy: «No te inquietes». Tú sabías, Señor, que también había de llegar para mí el momento de la inquietud y la turbación. Para mí y para tantos otros como yo. ¿Cómo es posible que haya tantos odios y venganzas? ¿Tanta corrupción e indiferencia? ¿Tanta hambre de dinero y de poder? ¿Tanta violencia y tanta prepotencia? Fíjate cómo nuestras ciudades se han vuelto semejantes a Sodoma y Gomorra: ¿cómo es posible no sentirse inquieto? 
Jesús responde a mi inquietud asegurándome que «también hay un lugar para mí» allí donde está él, un lugar preparado para quien, a pesar de la inquietud, persevera con él en las pruebas y en la tormenta. Y es que, en definitiva, también en el siglo XXI, sigue siendo él el camino, la verdad y la vida: con él es como podemos y debemos atravesar los ciclones de la avidez y de la sensualidad sin límites y los vientos gélidos de la injusticia y del cinismo. 
Todas las fuerzas que nos desvían, todas las tendencias arrolladoras que nos exigen estar firmemente aferrados a él. 
¿Quieren llevarte por otros caminos? Acuérdate de que él es el camino. ¿Quieren indicarte soluciones más adelantadas, más dignas del nuevo milenio? Acuérdate de que él es la verdad. ¿Quieren enseñarte cómo vivir de un modo más intenso y libre? Acuérdate de que él es la vida. Acuérdate de que con él puedes iniciar una reconstrucción no ilusoria, aunque no fácil.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 13, 26-33

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Psidia, decía en la Sinagoga: 
—Hermanos, los que son descendientes de Abrahán y los que, sin serlo, viven entre ustedes rindiendo culto a Dios: vean que a nosotros se nos ha confiado este mensaje de salvación. Los ciudadanos de Jerusalén y sus gobernantes no reconocieron a Jesús y lo condenaron, cumpliendo así los anuncios de los profetas, que todos los sábados se leen en la sinagoga. Y sin hallar en él causa alguna de muerte, lo entregaron a Pilato para que mandara ajusticiarlo. Y cuando llevaron a cabo todo lo que estaba escrito sobre él, lo bajaron del madero y lo depositaron en un sepulcro. Pero Dios lo resucitó triunfante de la muerte. Él después se apareció durante un buen número de días a quienes lo habían acompañado desde Galilea a Jerusalén. Ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. En cuanto a nosotros, estamos aquí para anunciarles la buena nueva referente a la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados, y que ahora ha cumplido en favor de nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, como está escrito en el salmo segundo: 
“Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado”.

Salmo:
2, 6-7. 8-9. 10-11

R/. Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy.

      «He ungido a mi rey 
          en Sion, mi monte santo». 
          Voy a proclamar el mandato del Señor. 
          Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, 
          yo te he engendrado hoy. R/.

      Pídemelo y te daré las naciones en herencia, 
          los confines de la tierra en heredad. 
          Los aplastarás con cetro de hierro, 
          los destrozarás cual vasija de alfarero». R/.

      Y ahora, reyes, reflexionen, 
          recapaciten, jueces de la tierra. 
          Sirvan al Señor con reverencia, 
          festéjenlo emocionados. R/.

Evangelio:
Juan 14, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
—No estén angustiados. Confíen en Dios y confíen también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos; de no ser así, ya se lo habría dicho; ahora voy a prepararles ese lugar. Una vez que me haya ido y les haya preparado el lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que puedan estar donde esté yo. Y ya saben el camino para ir a donde yo voy. 
Tomás replicó: 
—Pero, Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino? 
Jesús le dijo: 
—Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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