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Miércoles de la 4ª semana de Pascua

Anteriormiércoles, 15 de mayo de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 12, 24—13, 5
66, 2-3. 5. 6 y 8
Juan 12, 44-50
Liturgia
Color Blanco
Ciclo C
Semana Salterio IV
Isidro, labrador

Cita del día

En el evangelio de hoy encontramos palabras de confianza y palabras de temor. Palabras de vida y de muerte. Palabras de salvación y de condena. Es cierto que Jesús no ha venido «para juzgar el mundo». Sin embargo, su Palabra y su misión realizan automáticamente un juicio y se convierten en el criterio último de verdad y de praxis. 
Mi actitud con Jesús y con su Palabra lleva a cabo hoy el juicio, el presente y el futuro. En la persona de Cristo está la realidad definitiva. Y he de hacer frente, aquí y ahora a esta realidad, porque es lo definitivo lo que sopesa lo que pasa, es lo eterno lo que criba lo transitorio. Es hoy cuando decido mi destino eterno. Es hoy cuando debo compararme con Cristo, es hoy cuando debo configurarme con la Palabra. Es hoy cuando mi vida está suspendida entre la vida y la muerte, entre la luz y las tinieblas, entre el todo y la nada. 
Importancia del momento presente. Importancia decisiva del instante que estoy viviendo. Valor eterno de este fugacísimo momento. Valor del hoy para mi destino eterno. Recuperación del sentido de la dramática ambivalencia del momento presente, tan vivo en muchos santos. ¿Hacia dónde estoy orientado hoy, en este momento, en lo hondo de mi corazón?

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 12, 24—13, 5

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, la palabra de Dios se divulgaba y penetraba. Cuando Bernabé y a Saulo, cumplieron su misión, regresaron de Jerusalén llevando consigo a Juan Marcos. 
Había en la iglesia de Antioquía varios profetas y maestros; a saber, Bernabé, Simeón, apodado el Negro; Lucio de Cirene, Manaén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día de ayuno, mientras celebraban el culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: 
—Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea que les he encomendado. 
Entonces, después de haber ayunado y haber hecho oración, les impusieron las manos y los despidieron. 
Investidos de esta misión por el Espíritu Santo, Bernabé y Saulo llegaron a Seleucia, donde se embarcaron rumbo a Chipre. A su llegada a Salamina comenzaron a proclamar el mensaje de Dios en las sinagogas judías. Como colaborador llevaban a Juan.

Salmo:
66, 2-3. 5. 6 y 8

R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
          que todos los pueblos te alaben.

      Que Dios tenga piedad y nos bendiga, 
          que haga brillar su rostro sobre nosotros,
          para que en la tierra se conozcan sus designios 
          y en todas las naciones su salvación. R/. 

      Que se alegren, que se gocen las naciones 
          porque juzgas con rectitud a los pueblos, 
          y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

      Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
          que todos los pueblos te alaben. 
          Que Dios nos bendiga, 
          que lo venere la tierra entera. R/. 

Evangelio:
Juan 12, 44-50

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús:
—El que cree en mí, no solamente cree en mí, sino también en el que me ha enviado; y al verme a mí, ve también al que me ha enviado. Yo soy luz y he venido al mundo para que todo el que cree en mí no siga en las tinieblas. No seré yo quien condene al que escuche mis palabras y no haga caso de ellas, porque yo no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo. Quien me rechaza y no acepta mis palabras tiene ya quien lo juzgue: mi propio mensaje lo condenará en el último día. Porque yo no hablo por mi cuenta; el Padre, que me ha enviado, es quien me ha ordenado lo que debo decir y enseñar. Yo sé que sus mandamientos contienen vida eterna. Por eso, yo enseño lo que me ha dicho el Padre. 

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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