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Lunes Santo

Anteriorlunes, 15 de abril de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Isaías 42, 1-7
26, 1. 2. 3. 13-14
Juan 12, 1-11
Liturgia
Color Morado
Ciclo C
Semana Salterio II
Damián de Veuster

Cita del día

También se nos invita a la cena de Betania para estar con Jesús en esa atmósfera cálida de afecto y amistad. Permanecemos en esa casa acogedora para afianzar nuestro seguimiento de Jesús: un camino de salvación, de la muerte a la vida, como le sucedió a Lázaro, o de activa solicitud que se convierte en servicio cotidiano al Maestro y a los suyos, como Marta. Un camino de amor, de adoración, que dilata día tras día el corazón, o quizás de reservas, resistencias y cálculos cada vez más mezquinos que acaban ahogándonos en la avaricia: María y Judas, ambos discípulos del Señor, se nos presentan como ejemplos-límite.
El estar con Jesús, escuchar su Palabra, compartir con él la existencia, no es todavía lo que decide nuestra meta y los pasos para lograrla. Es decisivo reconocer y acoger el amor que él da, el Amor que él es. Judas no lo acogió, por eso condena el “derroche” de María, haciendo sus cuentas con el pretexto de los pobres... María ha hecho de ese amor su vida; el centro de gravedad que la saca fuera de sí misma sin cálculos, sin razonamientos; con intuición muy precisa y luminosa, se ha quedado con lo esencial: con el pobre Jesús que da todo.
María no puede esperar, y quiere imitar, con el símbolo de un gesto, a su Maestro: derrama sobre esos pies que le han abierto el camino de una plenitud inesperada de amor –ahora en el tiempo y, lo cree firmemente, también en la eternidad– el nardo preciosísimo guardado con cuidado, imagen de una vida totalmente derramada en la caridad. “Y toda la casa se llenó de la fragancia del perfume.”
 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Isaías 42, 1-7

Lectura del libro de Isaías

Así dice el Señor:
«Este es mi siervo, a quien sostengo,
mi elegido, en quien me complazco.
Lo he dotado de mi espíritu,
para que lleve el derecho a las naciones.
No gritará ni alzará la voz,
ni se hará escuchar por las calles.
No romperá la caña ya quebrada,
ni apagará la llama que aún vacila;
proclamará el derecho con verdad.
No desfallecerá ni se quebrará,
hasta que implante el derecho en la tierra,
en las islas que esperan su enseñanza.
Así dice Dios, el Señor,
que ha creado y desplegado el cielo,
que ha establecido la tierra y su vegetación,
que ha dado aliento a la gente que hay en ella,
vida a cuantos se mueven por ella:
Yo, el Señor, te llamo con amor,
te tengo asido por la mano,
te formo y te convierto
en alianza de un pueblo,
en luz de las naciones;
para que abras los ojos a los ciegos
y saques a los presos de la cárcel,
del calabozo a los que viven a oscuras.»

Salmo:
26, 1. 2. 3. 13-14

R/. El Señor es mi luz y mi salvación.

      El Señor es mi luz, mi salvación,
          ¿de quién tendré miedo?
          El Señor es mi refugio,
          ¿a quién temeré? R/.

      Cuando los malvados me atacan
          para devorarme,
          son ellos, enemigos y adversarios,
          los que tropiezan y caen. R/.

      Si acampara contra mí un ejército,
          no tendría miedo;
          si se declarase contra mí una guerra,
          me sentiría seguro. R/.

      Confío en ver la bondad del Señor
          en la tierra de los vivos.
          Espera en el Señor,
          sé fuerte, ten firmeza;
          pon tu esperanza en el Señor. R/.

Evangelio:
Juan 12, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Juan

Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, el mismo a quien había resucitado de entre los muertos. Ofrecieron allí una cena en honor de Jesús. Marta servía la mesa y Lázaro era uno de los comensales. María tomó un frasco de perfume muy caro —casi medio litro de nardo puro— y lo derramó sobre los pies de Jesús; después los secó con sus cabellos. La casa entera se llenó de la fragancia de aquel perfume.
Entonces Judas Iscariote, el discípulo que iba a traicionar a Jesús, se quejó diciendo:
—Ese perfume ha debido costar el equivalente al jornal de todo un año. ¿Por qué no se ha vendido y se ha repartido el importe entre los pobres?
En realidad, a él los pobres lo traían sin cuidado; dijo esto porque era ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, robaba de lo que depositaban en ella. Jesús le dijo:
—¡Déjala en paz! Esto lo tenía guardado con miras a mi sepultura. Además, a los pobres los tendrán siempre con ustedes; a mí, en cambio, no siempre me tendrán.
Un gran número de judíos se enteró de que Jesús estaba en Betania, y fueron allá, no solo atraídos por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Los jefes de los sacerdotes tomaron entonces la decisión de eliminar también a Lázaro, pues, por su causa, muchos judíos se alejaban de ellos y creían en Jesús.

Color morado
Este color simboliza preparación espiritual. Simboliza humildad, penitencia, deseo y dolor. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. Además, en las celebraciones penitenciales y de difuntos.
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