Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Zona personal
ok
ok Avanzado
Mi cesta
Vacía
Tienda Digital EVD Catálogo General

3º Domingo de Pascua

Anteriordomingo, 15 de abril de 2018 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 3, 13-15. 17-19
4, 2. 4 .7. 9
1 Juan 2, 1-5
Lucas 24, 35-48
Liturgia
Color Blanco
Ciclo B
Semana Salterio III
Damián de Veuster
3º Domingo de Pascua
Cita del día

La alegría pascual crece y tendrá su plenitud en la vida eterna, en la resurrección futura. Por eso, nuestra alegría está motivada por la esperanza de llegar a ser herederos del Reino de los Cielos, por la esperanza de resurgir con Cristo también en cuerpo. Una alegría vivida, experimentada, pregustada en la tierra como peregrinos, aunque destinada a crecer hasta la meta de la eternidad bienaventurada. 
Esta alegría de peregrinos –que va unida siempre a la fatiga y al sufrimiento del camino– requiere de nosotros ascesis, conversión del corazón y empeño en su custodia, porque puede verse, fácilmente, turbada y abrumada por el espanto, por el cansancio, por la angustia... En una palabra, por todos los peligros que nos acechan mientras vamos de viaje. De ahí que tengamos necesidad de una fuerza interior, divina: eso que nosotros no seríamos capaces de guardar por nosotros mismos es confiado al Espíritu, al Espíritu consolador. 
¿Cómo es posible obtener un don tan precioso, gracias al cual podremos vivir como verdaderos testigos del Resucitado y alegrarnos siempre, vayan como vayan las cosas? Debemos desearlo con pureza de corazón y con humildad, pues así lo recibiremos, con gratitud, como don. Si existe esta disposición en nuestro interior, reside en nosotros verdaderamente la vida nueva: podemos ejecutar el testamento que el Señor Jesús nos ha dejado, ¡venga el canto nuevo, la alegría verdadera!

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 3, 13-15. 17-19

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, Pedro dijo a la gente:
—El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha colmado de honor a Jesús, su siervo, a quien, por cierto, ustedes mismos entregaron a las autoridades y rechazaron ante Pilato cuando ya este había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo y al justo, para pedir a cambio la libertad de un asesino. Mataron así al autor de la vida; pero Dios lo ha resucitado, y nosotros somos testigos de ello.
No obstante, hermanos, sé que tanto ustedes como sus dirigentes actuaron por ignorancia. Pero Dios cumplía de este modo lo que había anunciado por medio de los profetas en lo que se refiere a los sufrimientos que su Mesías había de padecer. 
Por tanto, conviértanse y vuelvan a Dios, para que sus pecados les sean borrados.

Salmo:
4, 2. 4 .7. 9

R/. Haz brillar sobre nosotros
          la luz de tu rostro, Señor.

      Respóndeme cuando te llame, 
          tú, oh Dios, que eres mi defensor; 
          tú que en la angustia me confortaste, 
          apiádate de mí, escucha mi oración. R/.

      Sepan que el Señor enaltece al que es fiel, 
          el Señor me escucha cuando lo llamo. R/.

      Muchos dicen: «¿Quién nos mostrará el bien?». 
          ¡Extiende sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor! R/.

      En paz me acuesto y al instante me duermo 
          porque solo tú, Señor, me haces vivir tranquilo. R/.

Segunda lectura:
1 Juan 2, 1-5

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

Hijos míos, les escribo esto para que no pequen. Ahora bien, si alguno peca, tenemos un intercesor ante el Padre: Jesucristo, el justo. Porque Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados; y no solo los nuestros, sino también los del mundo entero. Estamos ciertos de que conocemos a Dios si cumplimos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y está lejos de la verdad. El amor de Dios alcanza su verdadera perfección en aquel que cumple su palabra; así precisamente conocemos que vivimos unidos a Dios.

Evangelio:
Lucas 24, 35-48

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, contaron los discípulos lo que les había sucedido en el camino y cómo habían reconocido a Jesús cuando partía el pan. 
Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: 
—¡La paz sea con ustedes! 
Sorprendidos y muy asustados, creían estar viendo un fantasma. Pero Jesús les dijo: 
—¿Por qué se asustan y por qué dudan tanto en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo mismo. Tóquenme y mírenme. Los fantasmas no tienen carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo. 
Al decir esto, les mostró las manos y los pies. Pero aunque estaban llenos de alegría, no se lo acababan de creer a causa del asombro. Así que Jesús les preguntó: 
—¿Tienen aquí algo de comer? 
Le ofrecieron un trozo de pescado asado, que él tomó y comió en presencia de todos. Luego les dijo: 
—Cuando aún estaba con ustedes, ya les advertí que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos. 
Entonces les abrió la mente para que comprendieran el sentido de las Escrituras. Y añadió: 
—Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y también que en su nombre se ha de proclamar a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, un mensaje de conversión y de perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todas estas cosas.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
Editorial Verbo Divino ● Avda. Pamplona, 41, 31200 Estella (Navarra), España ● Tel. 948 55 65 11 ● Mail. evd(AT)verbodivino.es
Project by 3emultimedia