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Lunes de la 19ª Semana del T.O

Anteriorlunes, 14 de agosto de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Deuteronomio 10, 12-22
147, 12-13. 14-15. 19-20
Mateo 17, 22-27
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio III
Maximiliano María Kolbe

Después del segundo anuncio de la Pasión y la resurrección, Jesús vuelve a Cafarnaún. Allí se encuentra con los recaudadores del impuesto del templo. Jesús no se encara con ellos: primero les responde Pedro, y luego Jesús le envía a que lo pague tras una reflexión y una acción extraña.
Jesús cumple con la obligación; no se enfrenta a los recaudadores del impuesto (Jesús no lucha abiertamente contra el templo), pero les ayuda a sus discípulos a que descubran su condición de «hijos» y no de «extraños». La verdadera relación con Dios es la de «ser hijos», por lo que ellos no tienen que «pagar» para vivir ante él. Este descubrimiento, que no es siempre evidente ni fácil, transforma la vida de las personas.
Que descubra en todas las circunstancias de la vida, Señor, que soy hijo de Dios, no un extraño

 

Cita del día

Amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma significa entrar en plena comunión con sus sentimientos y sus afectos: amar lo que él ama, y hacerlo con la pureza y gratuidad que es propia de su santidad. De este modo, tal como hemos observado en el fragmento del Antiguo Testamento, Israel comprende, siguiendo una lógica divina, la unidad de las dos tablas de la ley –el amor a Dios y el amor al prójimo– con una atención particular dirigida a los más menesterosos.
Nosotros, en nuestra experiencia cotidiana, sentimos a menudo la tentación de disociar estos dos preceptos: o bien con una referencia a Dios que no tiene en cuenta a los hermanos, o bien consagrando nuestra atención a los otros sin que haya de por medio una fuerte motivación teologal, un vínculo indisoluble entre Dios y todo lo que es de Dios, sin convenir en que nosotros debemos amar lo que Dios mismo ama. Dios, sin embargo, nos educa para la fraternidad, para la comprensión, para la atención al otro.
Jesús se identifica con Pedro porque considera a sus discípulos como su grupo, como su comunidad, como su familia. Nos enseña a vivir esa fraternidad del corazón y esos vínculos de fraternidad que van más allá que los de la sangre; unos vínculos que nos han llevado, de una manera espontánea, a hablar de amor fraterno, de amor «de fraternidad» entre los cristianos. El corazón circunciso es también un corazón en carne viva, capaz de amar y de servir. Como el corazón de Cristo.
Se ha dicho que entre los ideales de la modernidad, expresados en la tríada revolucionaria –pero, en el fondo, evangélica– de libertad, igualdad y fraternidad, el más difícil de instaurar es el de la fraternidad. Tal vez sea porque exige toda la fuerza del Evangelio, toda la entrega de la verdadera caridad cristiana.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Deuteronomio 10, 12-22

Lectura del libro del Deuteronomio

Moisés habló al pueblo, diciendo:
—Y ahora, Israel, ¿qué es lo que demanda de ti el Señor tu Dios? Solamente que lo respetes y sigas todos sus caminos; que lo ames y rindas culto al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos del Señor que yo te prescribo hoy, para que seas dichoso. Del Señor tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. Sin embargo, de quien se enamoró el Señor fue de tus antepasados; los amó, y después de ellos escogió a su descendencia, o sea a ustedes, entre todos los pueblos, como hoy podemos ver. 
Por eso, abran su corazón a Dios y no sean tercos; el Señor su Dios es Dios supremo y soberano Señor; es el Dios grande, fuerte y temible, que no actúa con parcialidad ni acepta sobornos, que defiende la causa de la viuda y del huérfano, y muestra su amor por el inmigrante proveyéndole de pan y vestido. Muestren ustedes también amor por el inmigrante, porque también ustedes fueron extranjeros en el país de Egipto. 
Respetarás al Señor tu Dios y a él solo adorarás; serás fiel a él y solo en su nombre jurarás. Solo a él debes alabar porque él es tu Dios, que hizo por ti las proezas y maravillas que tú mismo presenciaste. Cuando tus antepasados bajaron a Egipto eran apenas setenta personas, pero ahora el Señor tu Dios te ha convertido en un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo. 

Salmo:
147, 12-13. 14-15. 19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

      Jerusalén, ensalza al Señor; 
          Sión, alaba a tu Dios: 
          él afianza los cerrojos de tus puertas, 
          y bendice a tus hijos en medio de ti. R/.

      Él pacifica tus fronteras, 
          te sacia con el mejor trigo; 
          envía su mensaje a la tierra, 
          rápido se extiende su palabra. R/.

      El Señor anunció su palabra a Jacob, 
          sus normas y decretos a Israel. 
          Con ninguna nación hizo esto, 
          no les dio a conocer sus decretos. R/. 

Evangelio:
Mateo 17, 22-27

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, estando todos reunidos en Galilea, Jesús dijo a sus discípulos:
—El Hijo del hombre va a ser entregado a hombres que lo matarán, pero al tercer día resucitará.
Al oír esto, los discípulos se entristecieron mucho.
Cuando llegaron a Cafarnaún, se dirigieron a Pedro los encargados de recaudar los impuestos del Templo y le preguntaron:
—¿No paga el Maestro de ustedes el impuesto del Templo?
Pedro les contestó:
—Sin duda que sí.
Más tarde, al llegar Pedro a casa, Jesús lo abordó, diciéndole:
—Simón, ¿qué te parece? Los reyes de este mundo, ¿de quiénes perciben impuestos y tributos? ¿De sus propios súbditos o de los extranjeros?
Pedro contestó:
—De los extranjeros.
Y Jesús añadió:
—Por tanto, los súbditos están exentos. Pero, en fin, para que nadie se ofenda, acércate al lago y echa el anzuelo al agua. En la boca del primer pez que pesques encontrarás la moneda precisa. Págales con ella el impuesto por ti y por mí.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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