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San Matías, apóstol

Anteriormartes, 14 de mayo de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Hechos 1, 15-17. 20-26
112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8
Juan 15, 9-17
Liturgia
Color Rojo
Ciclo C
Semana Salterio F

Cita del día

Nuestra meditación se detiene en el insondable mensaje que se desprende de la página evangélica que acabamos de leer hace un momento. Es el binomio apóstol-amigo el que atrae, sobre todo, nuestra atención. En primer lugar, para comprender que el apostolado –todo apostolado– no se reduce sólo a una misión, aunque sea de origen divino, que pueda resolverse en actitudes de pura obediencia formal. El apostolado es, ante todo, amor acogido y correspondido. El apóstol es alguien que se siente llamado a amar, a amar hasta el extremo, a amar más allá de toda humana posibilidad, a amar a todos, siempre, a amar hasta la entrega total de sí mismo. Precisamente como Jesús: como Jesús hizo respecto a su Padre, así también se siente llamado a hacer el apóstol respecto a Dios y a los hermanos. 
En segundo lugar, el apostolado ha de ser reconducido a un mandamiento: un mandamiento divino que, como tal, una vez acogido no puede ser desatendido o dejado de lado. El apóstol se siente «movilizado» por Alguien cuyo precepto es fuente de libertad y de alegría. Una libertad que no consiste en hacer simplemente lo que se quiere, sino en hacer lo que complace al Amado, por amor, sólo por amor. Y una alegría que no se mide según las capacidades humanas, sino que es un don exquisito del amor que nos ha sido dado y que, a nuestra vez, damos a los otros. 
Por último, el apóstol tiene plena conciencia de haber sido elegido: no es él el sujeto principal de la misión que desarrolla, sino Aquel que le ha elegido y enviado. No es él quien tiene que tomar la iniciativa de la misión, sino Aquel que le ha mirado con amor y predilección. No es él quien tiene que dar fruto, sino Aquel que le ha amado y le ha elegido previamente.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Propio de los santos - I Lectio Divina para cada día del año: Propio de los santos - I

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 1, 15-17. 20-26

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

Uno de aquellos días, Pedro, puesto en pie en medio de los hermanos, que formaban un grupo de unas ciento veinte personas, habló como sigue: 
—Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo anunció de antemano en la Escritura por medio de David, referente a Judas, el guía de los que detuvieron a Jesús. Era uno de los nuestros y había tomado parte en nuestra tarea. 
Todo esto está escrito en el libro de los Salmos: 
        Que su mansión se vuelva un desierto
        y no haya quien habite en ella. 

Y también:
        Que otro ocupe su cargo. 

Se impone, por tanto, que alguno de los hombres que nos acompañaron durante todo el tiempo en que Jesús, el Señor, se encontraba entre nosotros, desde los días en que Juan bautizaba hasta que fue arrebatado de nuestro lado, se agregue a nuestro grupo para ser con nosotros testigo de su resurrección. 
Así que propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, y apodado «el Justo», y a Matías. Luego hicieron esta oración:
—«Señor, tú que conoces a todos en lo íntimo de su ser, manifiesta a cuál de estos dos has escogido para que ocupe, en este ministerio apostólico, el puesto del que renegó Judas para irse al lugar que le correspondía». 
A continuación echaron suertes, y le tocó a Matías, quien fue agregado al grupo de los otros once apóstoles.

Salmo:
112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

      ¡Alaben, servidores del Señor, 
          alaben el nombre del Señor! 
          Que el nombre del Señor sea bendecido 
          desde ahora y para siempre. R/. 

      Desde que sale el sol hasta su ocaso, 
          sea alabado el nombre del Señor. 
          El Señor se alza sobre todas las naciones, 
          sobre los cielos está su gloria. R/.

      ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, 
          que en las alturas tiene su trono, 
          que se inclina para contemplar 
          los cielos y la tierra? R/.

      Él levanta del polvo al pobre, 
          saca al desvalido del estiércol, 
          para sentarlo con los príncipes, 
          con los príncipes de su pueblo. R/.

Evangelio:
Juan 15, 9-17

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes. Permanezcan en mi amor. Pero solo permanecerán en mi amor si cumplen mis mandamientos, lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 
Les he dicho esto para que participen en mi alegría y la alegría de ustedes sea completa.
Mi mandamiento es este: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos. 
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no está al tanto de los secretos de su amo. 
A ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre. No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que se pongan en camino y den fruto abundante y duradero. 
Así, el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Color rojo
Asociado a la sangre y al fuego, es color del corazón: denota pasión, vida, pentecostés y martirio. Es usado principalmente en el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, Pentecostés y en las fiestas de mártires. Además, en la administración del sacramento de la Confirmación.
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