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19º Domingo del T.O

Anteriordomingo, 13 de agosto de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
1 Reyes 19, 9a. 11-13a
84, 9ab-10. 11-12. 13-14
Romanos 9, 1-5
Mateo 14, 22-33
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio III
Hipólito y Ponciano
19º Domingo del T.O
Comentario del día

Jesús necesita sus «tiempos» y sus «espacios» para estar a solas en oración. No es un «activista ideólogo» ni un «animador social». Su misión tiene sus raíces en su intimidad con el Padre. Los discípulos van a su faena, sin Jesús, y en medio de la oscuridad de la noche son sorprendidos por la tormenta. Jesús se acerca, y ellos, con los ojos nublados, solo ven un «fantasma»; Pedro se atreve a ponerle una «prueba»; no es consciente de que él necesita de Jesús y no al revés. Ante el «hundimiento» tiene que gritar para que le salve. La vida creyente es con frecuencia así: exigimos que Jesús se nos manifieste, como si nosotros fuésemos los seguros, cuando somos nosotros los que necesitamos su presencia salvadora. La fe es compañera de la humildad.

Cita del día

Los tres textos de la liturgia reflejan el tema de la fe en el Dios-con-nosotros, presente y activo tanto en la historia universal como en los acontecimientos personales de cada uno. Y a su vez, nos proponen una reflexión sobre la continuidad de la experiencia de fe judía y cristiana, de la diferencia de calidad y modos. Elías, Pablo y Pedro son tres campeones con quienes podemos confrontar nuestra experiencia de fe en el Dios trascendente, supremo y santo, que es todo para el hombre; el Dios de los «padres» envuelto en aureola misteriosa es el Dios que actúa dentro de la historia como el que salva; el Dios cuya esencia es incognoscible, pero cuya voluntad y deseo se inclinan en favor del hombre, en mimarlo y llevarlo cogido de la mano. Esto no permite fáciles abstracciones filosóficas, sino empeñar todo el ser en la opción fundamental de la fe. No son simples mensajes, sino hechos. El Dios «totalmente otro» no se manifiesta en imágenes, sino que se revela mediante la Palabra y, al llegar la plenitud de los tiempos, en el Hijo unigénito. La fe no puede quedar relegada a la esfera afectiva del hombre. La fe es compromiso y empeño, pues la historia no es una secuencia de hechos, sino un único acontecimiento salvífico, cuya trama la teje Dios con toda la humanidad.
 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Domingos del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Domingos del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
1 Reyes 19, 9a. 11-13a

Lectura del primer libro de los Reyes

En aquellos días, cuando Elías llegó a Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva para pasar la noche.
El Señor le dijo:
—Sal y quédate de pie sobre el monte ante el Señor, que el Señor va a pasar. 
Vino un viento huracanado y violento que sacudía los montes y quebraba las peñas delante del Señor, pero el Señor no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto hubo un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. 
Tras el fuego se oyó un ligero susurro, y al escucharlo, Elías se tapó el rostro con su manto, salió de la cueva y se quedó de pie a la entrada.

Salmo:
84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia
          y danos tu salvación.

      Voy a escuchar lo que Dios dice:
          el Señor habla de paz
          a su pueblo y a sus fieles.
          Su salvación está cerca de quien lo venera,
          la gloria va a morar en nuestra tierra. R/.

      El amor y la verdad se han encontrado,
          la justicia y la paz se abrazan.
          La verdad brota de la tierra,
          la justicia surge del cielo. R/.

      El Señor traerá prosperidad
          y nuestra tierra dará su cosecha.
          La justicia caminará ante él,
          sus pasos trazarán el camino. R/.

Segunda lectura:
Romanos 9, 1-5

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:
¡Cristo es testigo de que digo la verdad! Mi conciencia, bajo la guía del Espíritu Santo, me asegura que no miento. Me agobia la tristeza, y un profundo dolor me tortura sin cesar el corazón. Con gusto aceptaría convertirme en objeto de maldición, separado incluso de Cristo, si eso contribuye al bien de mis hermanos de raza. 
Son descendientes de Israel; Dios los ha adoptado como hijos y se ha hecho gloriosamente presente en medio de ellos. Les pertenecen la alianza, la ley, el culto y las promesas; son suyos los patriarcas y de ellos, en cuanto hombre, procede Cristo, que es Dios sobre todas las cosas, bendito por siempre. Amén.

 

Evangelio:
Mateo 14, 22-33

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, después de haber saciado a la gente, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca para que llegaran antes que él a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la gente. 
Después de despedirla, subió al monte para orar a solas. Y todavía seguía allí él solo al llegar la noche.
Entre tanto, la barca ya estaba muy lejos de tierra y las olas la azotaban con violencia, pues el viento les era contrario. En las últimas horas de la noche, Jesús se dirigió a ellos andando sobre el lago. Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el lago, se asustaron creyendo que era un fantasma y llenos de miedo se pusieron a gritar. 
Pero enseguida Jesús se dirigió a ellos diciendo:
—Tranquilícense, soy yo. No tengan miedo.
Pedro contestó:
—Señor, si eres tú, manda que yo vaya hasta ti caminando sobre el agua.
Jesús le dijo:
—Ven.
Pedro saltó de la barca y echó a andar sobre el agua para ir hacia Jesús. Pero al sentir la violencia del viento, se asustó y, como vio que comenzaba a hundirse, gritó:
—¡Señor, sálvame!
Jesús, tendiéndole enseguida la mano, lo sujetó y le dijo:
—¡Qué débil es tu fe! ¿Por qué has dudado?
Luego subieron a la barca y el viento cesó. 
Y los que estaban a bordo se postraron ante Jesús, exclamando:
—¡Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios!

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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