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Miércoles de la 10ª Semana del T.O

Anteriormiércoles, 13 de junio de 2018 Siguiente

Lecturas Bíblicas
1 Reyes 18, 20-39
15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11
Mateo 5, 17-19
Liturgia
Color Verde
Ciclo B
Semana Salterio II
Antonio de Padua
Cita del día

En la ley divina «hasta las cosas consideradas como menos importantes están colmadas de misterios espirituales y todas se encuentran recapituladas en el evangelio» (Jerónimo). Por consiguiente, Cristo «ha cumplido con la doctrina, y con el ejemplo ha llevado a cabo la verdad interior» de la Ley antigua (Ruperto de Deutz).
Al meditar las enseñanzas del Señor, me detengo antes que nada en la autoridad con la que fueron pronunciadas. Tomo conciencia de cómo nos urge Cristo para que interioricemos la Ley y cómo considera la conciencia como medida de la moralidad y, en consecuencia, la convierte en una bienaventuranza: «Al ver a uno trabajando en sábado, le dijo: Amigo, dichoso tú, si sabes lo que haces...» (variante de Lc 6,5). Me pregunto, por tanto, si vivo de manera consciente el instante presente.

 

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
1 Reyes 18, 20-39

Lectura del primer libro de los Reyes

En aquellos días, el rey Ajab envió emisarios a todos los israelitas y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 
Elías se acercó a la gente y dijo: 
—¿Hasta cuándo seguirán danzando una vez sobre un pie y otra vez sobre otro? Si el Señor es Dios, síganlo; si lo es Baal, sigan a Baal. 
Pero la gente no respondió. Elías dijo a la gente: 
—De los profetas del Señor he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Pues bien, que nos den dos novillos y que ellos escojan uno, lo descuarticen y lo pongan sobre la leña sin prenderle fuego; yo haré lo mismo con el otro novillo. Ustedes invocarán a su dios y yo invocaré al Señor; el que responda enviando fuego será el verdadero Dios. 
Toda la gente asintió: 
—Es una buena propuesta. 
Elías dijo entonces a los profetas de Baal: 
—Elijan un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son más numerosos. Luego invoquen a su dios, pero sin prenderle fuego. 
Prepararon ellos el novillo que les dieron y se pusieron a invocar a Baal desde la mañana hasta el mediodía, gritando: 
—Baal, respóndenos. 
Pero no se oyó ninguna voz ni respuesta. Entonces se pusieron a danzar alrededor del altar que habían hecho. 
Hacia el mediodía Elías comenzó a burlarse de ellos, diciendo: 
—¡Griten más fuerte! Aunque Baal sea dios, tendrá sus ocupaciones y sus necesidades, o estará de viaje. A lo mejor está dormido y tendrá que despertar. 
Ellos se pusieron a gritar más fuerte y, como tenían por costumbre, se hicieron cortes con espadas y lanzas hasta quedar cubiertos de sangre. 
Después de mediodía entraron en éxtasis hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo respuesta ni reacción alguna. 
Entonces Elías dijo a la gente: 
—Acérquense a mí. 
Toda la gente se acercó y Elías reconstruyó el altar del Señor que estaba derrumbado. Tomó doce piedras, conforme a las tribus de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dicho: «Te llamarás Israel», y con ellas levantó un altar en honor del Señor. Hizo también una zanja alrededor del altar con una capacidad de dos medidas de grano, colocó la leña, descuartizó el novillo y lo puso sobre la leña. Luego ordenó: 
—Traigan cuatro cántaros de agua y échenla sobre la víctima y la leña. 
Y añadió: 
—Háganlo otra vez. 
Lo hicieron, pero Elías insistió: 
—Háganlo por tercera vez. 
Y así lo hicieron. El agua corrió alrededor del altar e incluso llenó la zanja.
Al llegar la hora del sacrificio, el profeta Elías se acercó y dijo: 
—Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel: haz que hoy se reconozca que tú eres el Dios de Israel y que yo soy tu siervo que he actuado así por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que harás volver sus corazones a ti. 
Entonces descendió el fuego divino, devoró el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja. 
Al verlo, toda la gente cayó en tierra, exclamando: 
—¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios! 

Salmo:
15, 1-2a. 4. 5 y 8. 11

R/. Dios, protégeme, que en ti confío.

      Dios, protégeme, que en ti confío. 
          Dijiste al Señor: «Tú eres mi dueño». R/.

      Esos muchos ídolos tras los que corren, 
          yo no les ofreceré sacrificios 
          ni pronunciaré su nombre con mis labios. R/. 

      El Señor es la parte de mi herencia y mi copa, 
          tú eres quien diriges mi destino. 
          Tengo siempre presente al Señor, 
          con él a mi derecha no sucumbiré. R/.

      Tú me muestras el camino de la vida, 
          junto a ti abunda la alegría, 
          a tu lado el gozo no tiene fin. R/. 

Evangelio:
Mateo 5, 17-19

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—No piensen que yo he venido a anular la ley de Moisés o las enseñanzas de los profetas. No he venido a anularlas, sino a darles su verdadero significado. 
Y les aseguro que, mientras existan el cielo y la tierra, la ley no perderá ni un punto ni una coma de su valor. Todo se cumplirá cabalmente.
Por eso, aquel que quebrante una de las disposiciones de la ley, aunque sea la menos importante, y enseñe a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos.
En cambio, el que las cumpla y enseñe a otros a cumplirlas, ese será considerado grande en el reino de los cielos.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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