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Sábado de la 18ª Semana del T.O

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Lecturas Bíblicas
Deuteronomio 6, 4-13
17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab
Mateo 17, 14-20
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio II
Aniceto
Comentario del día

La fe en Jesús no es una «pose» o un adorno; menos aún para los discípulos. No basta con conocer a Jesús o ser de sus «círculos»; hay que «creer» en él. Solo así será posible echar los demonios que atormentan este mundo.

Cita del día

La confesión del Dios vivo y único no es sólo una afirmación abstracta de la presencia de Dios y de su exclusiva calidad divina, frente a los muchos pequeños ídolos que pululan en nuestra sociedad, del mismo modo que pululaban en aquel tiempo en los pueblos junto a los que vivía Israel; la profesión de fe exige asimismo un compromiso de vida y, por consiguiente, incluye el reconocimiento de la exclusividad de Dios en la vida de todo creyente. Al Dios uno y único pertenecen el corazón, el alma, las fuerzas. Esta relación totalizadora y personal proporciona a la vida una relación viva, de alianza, una presencia que lo contagia todo. La vida de fe no es un cúmulo de actos de religiosidad, sino una relación viva y personal, una adhesión constante a un designio divino.
Desde este punto de vista, la densidad de la fe del pueblo de Israel también es motivo de estupor para nosotros los cristianos. Y nos resulta ejemplar el comportamiento de tantos «hermanos mayores» nuestros que viven este monoteísmo intenso y profundo de relación con Dios. Eso significa que Dios está en el primer puesto, y la opción por Dios como tarea prioritaria de los cristianos, incluso en medio de nuestra sociedad. Junto con esta pasión por Dios, que es celo por él, se lanza a todos una invitación para que no dejen de lado a Dios en la vida.
El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, de Moisés y de los profetas –título que indica su presencia y su fidelidad en sus vidas– es, para nosotros, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. En efecto, en el Hijo y en su resurrección se revelan toda la fuerza, la ternura y la paternidad de nuestro Dios y de cuanto Jesús nos ha dicho y revelado de él. Él confirmó estas palabras del Antiguo Testamento y las vivió hasta el final. Jesús confiesa en la cruz al Padre y nos lo revela hasta el fondo. Ésta es la fe que mueve montañas, la adhesión total que comienza moviendo con fuerza las montañas del corazón que se interponen entre nuestro egoísmo y la realidad del Dios vivo.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Deuteronomio 6, 4-13

Lectura del libro del Deuteronomio

Moisés habló al pueblo, diciendo:
—«Escucha, Israel: el Señor —y únicamente el Señor— es nuestro Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que hoy te he dicho. Incúlcaselas a tus hijos; háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes; átalas a tu muñeca como un signo; llévalas en tu frente como una señal; escríbelas en las jambas de tu casa y en tus puertas.
Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que él te dará, porque así lo juró a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob, allí encontrarás ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste; casas colmadas de todo lo mejor que tú no llenaste; pozos ya excavados que tú no cavaste; viñas y olivos que tú no plantaste. 
Cuando comas y te sacies, ten mucho cuidado de no olvidar al Señor, que te liberó de la esclavitud de Egipto.
Al Señor tu Dios respetarás, a él rendirás culto y por su nombre jurarás.»

Salmo:
17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab

R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

      Te quiero, Señor, eres mi fuerza.
          El Señor es mi bastión, mi baluarte, el que me salva. R/.

      Mi Dios es la fortaleza en que me resguardo;
          es mi escudo, mi refugio y mi defensa.
          Yo invoco al Señor, digno de alabanza,
          y quedo a salvo de mis enemigos. R/.

      ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
          Sea ensalzado Dios mi salvador.
          Él acrecienta las victorias de su rey
          y se mantiene fiel a su ungido. R/.

Evangelio:
Mateo 17, 14-20

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, un hombre se acercó a Jesús y, puesto de rodillas delante de él, le dijo:
—Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques que le hacen sufrir lo indecible y muchas veces se arroja al fuego o al agua. Lo he traído a tus discípulos, pero no han podido sanarlo.
Jesús exclamó:
—¡Gente incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo habré de estar entre ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme aquí al muchacho.
Enseguida dio una orden, salió del muchacho el demonio y en aquel mismo instante quedó curado.
Más tarde se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron aparte:
—¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese demonio?
Jesús les contestó:
—Porque ustedes no tuvieron fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque solo fuera como un grano de mostaza, le dirían a este monte: «¡Quítate de ahí y ponte allí!», y el monte cambiaría de lugar. Nada les resultaría imposible.

 

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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