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Martes de la 5ª semana del T.O

Anteriormartes, 12 de febrero de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Génesis 1, 20—2, 4a
8, 4-5. 6-7. 8-9
Marcos 7, 1-13
Liturgia
Color Verde
Ciclo C
Semana Salterio I
Eulalia de Barcelona

Cita del día

A fin de que Israel correspondiera a la elección divina y realizara plenamente la «semejanza» con Dios, que más tarde será la santidad («Sed santos, como Yo soy santo»: Lv 19,2), Dios le dio su Ley, la Torá. Esta ley consiste, precisamente, en una serie de pequeñas intuiciones sagaces, casi de «estratagemas», destinadas a imitar la santidad de Dios en los más pequeños gestos de la vida cotidiana. Lavarse las manos antes de comer o comer siguiendo ciertas reglas de pureza alimentaria son pequeños «trucos» que le recuerdan a Israel que es el pueblo elegido de Dios, santificado precisamente a través de estos preceptos.
Jesús no ha venido a arramblar con todo esto. Contrariamente a una opinión muy difundida en el ámbito cristiano, Jesús no vino a «liberar» a Israel del yugo de los preceptos, no vino a abrogar la Torá (cf. Mt 5,17). Bien al contrario, la radicalizó aún más, la recondujo a sus intenciones originarias, al dato escrito que precede a toda reelaboración doctrinal posterior. Obrando así, nos recuerda a todos, judíos y cristianos, que la práctica de la Torá (para los primeros) y la obediencia a la Palabra escrita (para los segundos) es una imitatio Dei que restablece en el hombre, hecho a imagen de Dios, la plena semejanza con su Creador.
En ambos casos se ve claro que el honor que el hombre tributa a Dios consiste, esencialmente, en vivir su propia vocación originaria: ser «imagen y semejanza» del Creador. ¿Seremos capaces de recoger este desafío, de realizar una opción y vivir sus consecuencias?

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Génesis 1, 20—2, 4a

Lectura del libro del Génesis

Y dijo Dios:
    —¡Rebosen las aguas de seres vivos,
    y que las aves vuelen sobre la tierra
    a lo ancho de todo el firmamento!
    Y creó Dios los grandes animales marinos,
    y todos los seres vivientes
    que se mueven y pululan en las aguas;
    y creó también todas las aves,
    todas según su especie.
    Vio Dios que esto era bueno,
    y los bendijo con estas palabras:
    «Sean fecundos y multiplíquense;
    llenen las aguas de los mares
    y que igualmente las aves
    se multipliquen sobre la tierra».
    Vino la noche, llegó la mañana:
    ese fue el quinto día.

Y dijo Dios:
    —Que produzca la tierra seres vivientes:
    animales domésticos, reptiles
    y animales salvajes, todos por especies.
    Y sucedió así.
    Dios hizo los animales salvajes,
    los animales domésticos
    y todos los reptiles del campo,
    cada uno según su especie.
    Vio Dios que esto era bueno.

Dijo entonces Dios:
    —Hagamos al ser humano
    a nuestra imagen y semejanza
    para que domine sobre los peces del mar
    y sobre las aves del cielo;
    sobre los animales domésticos,
    sobre los animales salvajes
    y sobre todos los reptiles
    que se arrastran por el suelo.
    Y creó Dios al ser humano a su imagen;
    a imagen de Dios lo creó;
    hombre y mujer los creó.
    Y los bendijo Dios diciéndoles:
    «Sean fecundos y multiplíquense;
    llenen la tierra y sométanla;
    dominen sobre los peces del mar,
    sobre las aves del cielo
    y sobre todos los reptiles
    que se arrastran por el suelo».

Les dijo también:
    «Les confío todas las plantas
    que en la tierra engendran semilla,
    y todos los árboles con su fruto y su semilla;
    ellos les servirán de alimento».
    A todos los animales de la tierra,
    y a todas las aves del cielo,
    y a todos los seres vivientes
    que se arrastran por la tierra,
    la hierba verde les servirá de alimento.
    Y así sucedió.
    Y vio Dios todo lo que había hecho,
    y todo era muy bueno.
    Vino la noche, llegó la mañana:
    ese fue el sexto día.

Así quedaron concluidos el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos. Para el séptimo día Dios había concluido su obra y descansó el día séptimo de todo lo que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó Dios de toda su obra creadora. Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.

Salmo:
8, 4-5. 6-7. 8-9

R/. Señor, Dios nuestro,
          ¡qué grande es tu nombre en la tierra entera!

      Cuando miro el cielo, obra de tus dedos, 
          la luna y las estrellas que has fijado, 
          ¿qué es el mortal para que te acuerdes de él, 
          el ser humano para que de él te ocupes? R/. 

      Lo has hecho algo inferior a un dios, 
          lo has revestido de honor y de gloria, 
          lo has puesto al frente de tus obras, 
          todo lo has sometido a su poder. R/.

      El ganado menor y mayor, todo él, 
          y también los animales del campo, 
          los pájaros del cielo, los peces del mar 
          y cuanto surca los senderos de los mares. R/.

Evangelio:
Marcos 7, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y unos maestros de la ley llegados de Jerusalén y vieron que algunos discípulos de Jesús comían con las manos impuras, esto es, sin habérselas lavado. 
Porque los fariseos y demás judíos, siguiendo la tradición de sus antepasados, no comen sin antes haberse lavado las manos cuidadosamente. Así, cuando vuelven del mercado, no comen si antes no se lavan. Y guardan también otras muchas costumbres rituales, tales como lavar las copas, las ollas, las vasijas metálicas y hasta las camas. 
Preguntaron, pues, a Jesús aquellos fariseos y maestros de la ley:
—¿Por qué tus discípulos no respetan la tradición de nuestros antepasados? ¿Por qué se ponen a comer con las manos impuras?
Jesús les contestó:
—¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías acerca de ustedes cuando escribió:
    Este pueblo me honra de labios afuera,
    pero su corazón está muy lejos de mí.
    Inútilmente me rinden culto,
    pues enseñan doctrinas
    que solo son preceptos humanos.

Ustedes se apartan de los mandatos de Dios por seguir las tradiciones humanas.
Y añadió:
—Así que, por mantener sus propias tradiciones, se despreocupan completamente de lo que Dios ha mandado. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y también: El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. En cambio, ustedes afirman que si alguno dice a su padre o a su madre: «Lo que tenía reservado para ayudarte, lo he convertido en corbán, es decir, en ofrenda para el Templo», queda liberado de la obligación de prestarles ayuda. De este modo, con esas tradiciones de ustedes que se pasan de unos a otros, anulan lo que Dios había dispuesto. Además hacen otras muchas cosas parecidas a estas.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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