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Inmaculada Concepción de Santa María Virgen

Anteriorviernes, 08 de diciembre de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Génesis 3, 9-15. 20
97, 1. 2-3ab. 3c-4
Efesios 1, 3-6. 11-12
Lucas 1, 26-38
Liturgia
Color Blanco
Ciclo B
Semana Salterio S
Inmaculada Concepción de Santa María Virgen
Inmaculada Concepción de Santa María Virgen

Eva simboliza el deseo de poder, la no aceptación de la humanidad. María, por el contrario, es la Mujer sencilla que acoge la Palabra, cree, confía, espera y camina llevando esta Palabra en su seno, acompañando, así, a la humanidad hacia su plena realización. El sí de María es el sí a la verdadera humanidad. 
Estamos llamados a mirarnos en María, a buscar en ella el modelo de fe, esperanza, sencillez y serenidad. En medio de nuestro mundo, la Palabra espera un fiat para seguir encarnándose y somos, cada uno de nosotros, los invitados a acogerla en nuestro interior y dejarla brotar en nuestras vidas. 
Gracias, María, mujer de fe y esperanza, por tu sí a los proyectos del Padre, por tu sí a la humanidad, por tu sí al mundo, dejando crecer en ti la esperanza de la vida en plenitud. Ayúdanos a ser valientes y portadores de esperanza.

Cita del día

En la fiesta de la Inmaculada, más que hablar de María, sentimos el deseo de acercarnos a ella para que nos introduzca en el misterio de su virginidad, que es un misterio de silencio; en el misterio de su inocencia absoluta, que es un misterio de gozo. 
María ya está revestida con vestiduras de salvación, tiene su vestido blanqueado en la sangre del cordero antes de su nacimiento. El Padre, de algún modo, la ha bautizado de antemano en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo para presentarla al mundo tota pulchra, toda hermosa. La fascinación de María está en ignorar su propia belleza: su humildad, su transparencia que la hacen vivir mirando fuera de sí misma, toda donación. 
María, virgen y madre, imprime al misterio cristiano su aspecto más sugestivo y fascinante; es un nostálgico reclamo a la pureza, a la inocencia. Incluso el hombre más experimentado en el mal difícilmente puede sustraerse a la fascinante atracción de la inocencia y la virginidad. 
Nuestro amor a María esencialmente debe traducirse en el deseo de vivir profundamente, sinceramente, su misterio; deseo siempre más vivo, más hondo, de sumergirnos en su pureza, como un bautismo en su inocencia para salir purificados, revestidos con vestiduras de salvación. 
Para cualquier alma, el contacto con la Virgen santa es un contacto que purifica y salva. De algún modo, es ya un contacto con la humanidad del Señor que tomó carne en ella. Nosotros, que nos sentimos tan pobrecillos y frágiles, debemos lograr, por la fe, descubrir cada vez más el milagro de la presencia de María entre nosotros.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Adviento Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Adviento

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Génesis 3, 9-15. 20

Lectura del libro del Génesis

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre diciendo: 
—¿Dónde estás? 
El hombre contestó: 
—Te oí en el jardín, tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí. 
Entonces Dios, el Señor, le preguntó: 
—¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer? 
El hombre respondió: 
—La mujer que me diste por compañera me ofreció de ese fruto y yo lo probé. 
Entonces Dios, el Señor, preguntó a la mujer: 
—¿Por qué hiciste eso? 
Ella respondió: 
—La serpiente me engañó y comí. 
Entonces Dios, el Señor, dijo a la serpiente: 
—Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los animales, tanto domésticos como salvajes. De ahora en adelante te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo toda tu vida. Pondré enemistad entre tú y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón. 
El hombre puso a su mujer el nombre de Eva porque ella sería la madre de todo ser viviente.

Salmo:
97, 1. 2-3ab. 3c-4

R/. Canten al Señor un cántico nuevo, 
          porque ha hecho maravillas.

      Canten al Señor un cántico nuevo 
          porque ha hecho maravillas; 
          su diestra, su santo brazo, 
          le ha dado la victoria. R/.

      El Señor ha proclamado su victoria, 
          ante las naciones desvela su justicia. 
          Ha recordado su amor y su verdad 
          hacia la casa de Israel. R/.

      Han visto los confines de 
          la tierra la victoria de nuestro Dios. 
          Aclama al Señor tierra entera, 
          griten de júbilo, alégrense, canten. R/.

Segunda lectura:
Efesios 1, 3-6. 11-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Alabemos a Dios, 
Padre de nuestro Señor Jesucristo, 
que por medio de Cristo nos ha bendecido 
con toda suerte de bienes 
espirituales y celestiales. 
Él nos ha elegido en la persona de Cristo 
antes de crear el mundo, 
para que nos mantengamos 
sin mancha ante sus ojos, 
como corresponde a consagrados a él. 
Amorosamente nos ha destinado de antemano, 
y por pura iniciativa de su benevolencia, 
a ser adoptados como hijos suyos 
mediante Jesucristo. 
De este modo, la bondad 
tan generosamente derramada sobre nosotros 
por medio de su Hijo querido, 
se convierte en himno 
de alabanza a su gloria. 
El mismo Cristo en quien también nosotros 
participamos de la herencia 
a la que hemos sido destinados de antemano 
según el designio del Dios 
que todo lo hace de acuerdo 
con los planes de su libre decisión. 
Así, nosotros, los que habíamos puesto 
nuestra esperanza en el Mesías, 
nos convertiremos en himno 
de alabanza a su gloria.

Evangelio:
Lucas 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a Nazaret, un pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen llamada María, que estaba prometida en matrimonio a José, un varón descendiente del rey David. 
El ángel entró en el lugar donde estaba María y le dijo: 
—Alégrate, favorecida de Dios. El Señor está contigo. 
María se quedó perpleja al oír estas palabras, preguntándose qué significaba aquel saludo. 
Pero el ángel le dijo: 
—No tengas miedo, María, pues Dios te ha concedido su gracia. Vas a quedar embarazada, y darás a luz un hijo, al cual pondrás por nombre Jesús. Un hijo que será grande, será Hijo del Altísimo. Dios, el Señor, le entregará el trono de su antepasado David, reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin. 
María replicó al ángel: 
—Yo no tengo relaciones conyugales con nadie; ¿cómo, pues, podrá sucederme esto? 
El ángel le contestó: 
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Dios Altísimo te envolverá. Por eso, el niño que ha de nacer será santo, será Hijo de Dios. 
Mira, si no, a Isabel, tu parienta: también ella va a tener un hijo en su ancianidad; la que consideraban estéril, está ya de seis meses, porque para Dios no hay nada imposible. 
María dijo: 
—Yo soy la esclava del Señor. Que él haga conmigo como dices. 
Entonces el ángel la dejó y se fue.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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