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Jueves de la 31ª Semana del T.O

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Lecturas Bíblicas
Filipenses 3, 3-8a
104, 2-3. 4-5. 6-7
Lucas 15, 1-10
Liturgia
Color Verde
Ciclo B
Semana Salterio III
Beata Isabel de la Trinidad
Cita del día

Que se alegren los que buscan al Señor: el estribillo del salmo responsorial de la liturgia de hoy sintetiza bastante bien el mensaje central. Como es obvio, cuando se habla de «alegría», en la jerga bíblica y, sobre todo, en la evangélica, es menester liberarla de todo significado exterior y efímero. Se trata, más bien, de una alegría exquisitamente personal, interpersonal, que crece en la medida en que es participada y compartida. 
Es la alegría de Pablo, que brota del sublime conocimiento de Jesucristo y desea compartir con los cristianos de Filipos; es la alegría del Padre, que goza más en el cielo por un pecador convertido que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de conversión; es la alegría de Cristo, el buen Pastor dispuesto a dar su vida por la salvación de un solo pecador; pero es también nuestra alegría, la de los pecadores que sabemos que tenemos en el cielo un Padre misericordioso, además de un mediador compasivo y amoroso, del mismo modo que sabemos que tenemos también en la tierra alguien que, en su nombre, ha recibido el ministerio de perdonar nuestros pecados, a fin de que aprendamos a ser compasivos y misericordiosos con nuestros hermanos. 
Es, por consiguiente, la alegría del perdón otorgado a quien lo necesita y lo pide con humildad, pero es también la alegría del perdón pedido con humildad, acogido con gratitud y evangelizado con valor.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Filipenses 3, 3-8a

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 

Hermanos: 
¡Nosotros somos los auténticos circuncidados! ¡Nosotros los que ofrecemos un culto nacido del Espíritu divino! ¡Nosotros los que estamos orgullosos de Cristo Jesús y no hemos puesto en algo humano nuestra confianza! 
Y eso que yo tengo buenas razones, muchas más que cualquier otro, para poner mi confianza en lo humano: fui circuncidado a los ocho días de nacer, soy de raza israelita, de la tribu de Benjamín, hebreo de pies a cabeza. En lo que atañe a mi actitud ante la ley, fui fariseo; apasionado perseguidor de la Iglesia y del todo irreprochable en lo que se refiere al recto cumplimiento de la ley. 
Pero lo que constituía para mí un motivo de gloria, lo juzgué deleznable por amor a Cristo. Más aún, sigo pensando que todo es deleznable en comparación con lo sublime que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él renuncié a todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.

Salmo:
104, 2-3. 4-5. 6-7

R/. Que se gocen los que buscan al Señor. 

      Cántenle, toquen para él, 
          pregonen todas sus maravillas. 
          Enorgullézcanse de su santo nombre, 
          que se gocen los que buscan al Señor. R/. 

      Recurran al poder del Señor, 
          busquen siempre su rostro; 
          recuerden las maravillas que hizo, 
          sus prodigios, las sentencias de su boca. R/. 

      Estirpe de Abrahán, su siervo, 
          descendencia de Jacob, su elegido. 
          Él es el Señor, nuestro Dios, 
          sus leyes dominan toda la tierra. R/.

Evangelio:
Lucas 15, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, todos los recaudadores de impuestos y gente de mala reputación solían reunirse para escuchar a Jesús. Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban:
—Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella.
Jesús entonces les contó esta parábola:
—¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja en el campo las otras noventa y nueve y va en busca de la que se le había perdido? Cuando la encuentra, se la pone sobre los hombros lleno de alegría y, al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos y les dice:
«¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido!».
Pues yo les digo que, igualmente, hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesiten convertirse.
O también, ¿qué mujer, si tiene diez monedas y se le pierde una de ellas, no enciende una lámpara y barre la casa y la busca afanosamente hasta que la encuentre? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice:
«¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido!».
Pues yo les digo que, igualmente, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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