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Jueves de la 31ª semana del T.O

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Lecturas Bíblicas
Romanos 14, 7-12
26, 1bcde. 4. 13-14
Lucas 15, 1-10
Liturgia
Color Verde
Ciclo C
Semana Salterio III
Beato Francisco Palau Quer

Cita del día

Vivimos: es un hecho que damos por descontado, tan por descontado que no es raro trivializarlo o incluso sentirnos aburridos, de suerte que, sin llegar a gestos extremos, sobrevivimos sin «ganas de vivir». Si no consigo apreciar mi vida, muy difícilmente podré estimar y valorar la de los otros.
La imagen del pastor atento a su oveja pretende comunicarme la pasión de Dios por mi vida. No se siente en paz hasta que no me ha recuperado, después de que yo me haya alejado de él, y desborda de alegría apenas me dejo abrazar. Tal vez sea éste precisamente el mensaje que estoy esperando: que alguien se interesa por mí. Más aún, alguien, mi Creador, no desea otra cosa sino que esté vivo y me sienta seguro.
Necesito estar disponible para dejarme buscar, para «ver» la alegría que Dios siente por mí. Así podré captar algo de la belleza de la vida, que no es un terreno de rapiña para explotar lo más posible, sino un don para celebrar. Dios me ha dado la vida y recurre a todo para que yo la viva en plenitud. Ésa es su misericordia. Es inútil que me engañe a mí mismo: viviendo con él y para él es como la vida tiene sentido y sabor. Junto a él aprendo a no poner obstáculos a la vida de los otros y, más aún, a ser yo mismo «dador» de misericordia. Es posible que entonces la vida se vuelva consistente también para mí, y no será ése un valor evanescente, ese ave fénix que aparece a veces, sino que será la experiencia de la comunión.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Romanos 14, 7-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:
Nadie vive ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; si morimos, para el Señor morimos. Así pues, en vida o en muerte, pertenecemos al Señor. Para eso murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. ¿Cómo te atreves, entonces, a erigirte en juez de tu hermano? ¿Quién eres tú para despreciarlo? Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios, pues dice la Escritura:

Por mi vida, dice el Señor,
que ante mí se doblará toda rodilla,
y todos reconocerán la grandeza de Dios.

En una palabra, cada uno de nosotros habrá de rendir cuentas a Dios de sí mismo.

Salmo:
26, 1bcde. 4. 13-14

R/. Confío en ver la bondad del Señor
          en la tierra de los vivos.

      El Señor es mi luz, mi salvación,
          ¿de quién tendré miedo?
          El Señor es mi refugio,
          ¿a quién temeré? R/.

      Una sola cosa pido al Señor,
          solo esto quiero:
          sentarme en la casa del Señor
          todos los días de mi vida,
          contemplar la gracia del Señor
          y frecuentar su Templo. R/.

      Confío en ver la bondad del Señor
          en la tierra de los vivos.
          Espera en el Señor,
          sé fuerte, ten firmeza;
          pon tu esperanza en el Señor. R/.

Evangelio:
Lucas 15, 1-10

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, todos los recaudadores de impuestos y gente de mala reputación solían reunirse para escuchar a Jesús. Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban:
—Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella.
Jesús entonces les contó esta parábola:
—¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja en el campo las otras noventa y nueve y va en busca de la que se le había perdido? Cuando la encuentra, se la pone sobre los hombros lleno de alegría y, al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos y les dice:
«¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido!».
Pues yo les digo que, igualmente, hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesiten convertirse.
O también, ¿qué mujer, si tiene diez monedas y se le pierde una de ellas, no enciende una lámpara y barre la casa y la busca afanosamente hasta que la encuentre? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice:
«¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido!».
Pues yo les digo que, igualmente, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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